Los obstáculos nos guían en el camino

Los obstáculos por lo general provienen de dos direcciones. En el momento en que yo quiero otorgar, surgen inmediatamente asuntos familiares: ¿Para qué necesito esto, para que es este trabajo, y quién es el Creador a quien debo escuchar? Sin embargo, si trabajo para mí, el ego me permite hacer lo que yo quiera. Siempre me apoya y me hace sentir exitoso.

Esto significa que si tú sigues el camino de la verdad, no encontrarás el éxito, sino sólo obstáculos, barreras y dificultades en el camino. Mientras que si sigues el camino de la mentira, no habrá ningún problema, y tendrás éxito en todo lo que hagas. Así, resulta que los obstáculos e interrupciones me rodearán por todas partes y me desviarán en todas las direcciones: tanto hacia el bien como hacia el mal, por medio de recompensa o castigo.

Todos estos obstáculos son esenciales porque nos guían y nos ayudan a salir de nuestro ego. De hecho, no son en realidad molestias, sino una manera de corregir nuestra dirección. Con cada paso que damos, tenemos que aprender cómo apuntarnos nosotros mismos hacia la dirección correcta de acuerdo con nuestro deseo de recibir y nuestro deseo de otorgar al Creador, de acuerdo con nuestra insignificancia y la grandeza del Creador. Por lo tanto, siempre recibimos signos y señales de estas dos fuentes; de nuestro ego y del Creador. De acuerdo con estos signos, podemos apuntar hacia la meta.

Es por eso que debemos ver todas las situaciones desagradables, las dificultades, confusiones, el endurecimiento del corazón, y la ira como correcciones y sintonizarnos en el camino hacia la meta, hacia el Creador.

(74885 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 9/4/2012, Escritos de Rabash)

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