Un viaje a las bases de la creación

Pregunta: ¿cómo puedo explicar la influencia de un libro cabalístico a una persona o a la población en general?

Respuesta: Al estudiar un libro de sicología, comienzo a revelar diferentes fenómenos en mí mismo. Si hablo con otros en el grupo de personas que quieren cambiar y están usando el método de terapia de grupo. Trabajamos en nosotros mismos, yo develo mis reacciones, llego a conocer mi propio carácter, y lo comparo con el de otros.

Supongan que somos científicos que se reunieron en un grupo. Dentro de este, cada uno estudia su propia naturaleza entre la naturaleza de otros. Un libro nos ayuda: fue escrito por una persona inteligente que da las explicaciones necesarias. Gracias a eso, ya no me veo desde mi interior, sino que trato, al grado que sea posible, verme desde un costado, desde una posición objetiva, con el fin de entender quién soy, qué soy, qué y por qué… ¿Qué es esta criatura que soy yo? Por supuesto, en nuestro mundo no hay una verdadera objetividad, no hay una separación real de uno mismo, pero existe un enfoque, y a través de sus medios llegamos a todo tipo de resultados.

Freud, que fue uno de los fundadores de este enfoque, actuó muy lógicamente. Sin embargo, la sociedad material sólo puede diseñar experimentos basados en los detalles de la vida, a partir de la materia que aparece ante nuestros ojos. Si aprendemos algo de ello sobre una base empírica, experimental, entonces eso es lo que podemos usar sin cruzar las fronteras del enfoque racional basados exclusivamente en los datos experimentales.

¿En qué es eso diferente de la sabiduría de la Cabalá? En cuanto a esto, trabajo exactamente como lo hacen los sicólogos, sin saber ni tener prejuicios de nada antes de tiempo. Deseando conocerme y estudiarme, llego a un grupo como a una escuela de sicología. Tengo maestros y libros de texto, y me hablan acerca de mí mismo, explicándome qué es lo que soy. Sólo sus explicaciones penetran más adentro y tocan los estratos más profundos de mi ser.

Resulta que ahí, en el interior, hay dos fuerzas: recepción y otorgamiento, aun cuando no son como las de nuestro mundo, sino que son fundamentales, las cuales me gobiernan a mí y a toda la naturaleza. La Cabalá nos habla de percepción de la realidad, pero una vez más, penetrando más profundo que la sicología. Aprendo cómo estoy conectado a todos los demás; comienzo a entender hasta qué punto la imagen que estoy viendo es verdadera. Resulta que cuando me dirijo a alguien, me dirijo a esa imagen que está siendo descrita dentro de mí.

Todas esas no son fantasías sino realidad, hechos materiales. Sólo necesito revisar cómo percibo la realidad, qué depende de mis propiedades en esa percepción, y cuáles de esas propiedades soy capaz de cambiar.

Y aquí ellos me explican que hay una propiedad llamada “recepción” y que ahora estoy en ella y esta define toda mi sicología de la percepción de la realidad. Veo todo a través de un prisma: “¿Cómo puedo disfrutar lo que estoy viendo?” El deseo egoísta dentro de mí quiere sólo una cosa: recibir placer. Y es por esto que la imágenes que aparecen dentro de mí están dictadas por mi deseo egoísta: Cada vez que estoy evaluando el grado de placer o, por el contrario, de odio y rechazo ¿Debo acercar un cierto detalle o debo alejarlo? Así es como evaluamos todo, y los contornos de todo lo que estoy viendo aparecen en este espejo. Aparentemente aparecen frente a mí, pero en realidad, están dentro de mí, dentro de mi deseo de recibir.

De esta manera, comienzo a entender cómo estoy percibiendo la realidad y cómo puedo elevarme por encima de la percepción actual, reemplazándola con una verdadera. “Tu próximo grado”, me dicen los Cabalistas, “es una transición de una visión del mundo receptora a una otorgante”. Simplemente adquiero una nueva herramienta que me ayudará a descubrir dónde estoy en realidad.

Y entonces, cuando descubro la segunda realidad, dos posibilidades aparecerán ante mí: percibir ya sea a través de la recepción otra vez o a través del otorgamiento. Es imposible conformarse con sólo una de esas formas; necesito dominar ambas completamente. Al alcanzar la realidad en el otorgamiento, la alcanzo en la recepción. Está escrito “El Creador los hizo uno en contra del otro”; yo asciendo en las dos líneas y ambas crecen en mí por igual hasta que adquiero conocimiento del sistema, el método, la fórmula, la cual me permitirá usarlas en una forma que es excelente para mi deseo. En otras palabras, lleno tanto al deseo de recibir como al deseo de dar en mí de forma óptima, la mejor posible. La fórmula siempre está basado en un valor límite, esa es una condición necesaria: “Recibirás ninguna otra cosa que el máximo”.

Esto es lo que estudiamos en la sabiduría de la Cabalá, y la estudiamos en un grupo, es decir, en un laboratorio que incluye química, física, biología, zoología, y otros componentes. En general, exploramos las bases de la Naturaleza universal, la cual, en última instancia, es un deseo de recibir y un deseo de dar, y además intenciones de recibir y otorgar.

Es por esto que me puse tan feliz cuando la descubrí entonces. En la ciencia, cada uno está ocupado con el estrecho segmento de su campo- ¿Pero después qué? Mientras estamos aquí, las mismas bases de la Naturaleza están ante nosotros. Primero, revelaremos la realidad para nosotros y comprenderemos el hecho de que todo está dentro y no hay nada fuera. Toda nuestra realidad de despliega internamente dentro de sus bordes, y la revelamos toda por completo.

No sabemos qué viene después, pero el enfoque sigue siendo enteramente científico. No hay contradicciones aquí; al contrario. El método cabalístico es tan universal y lo abarca todo, es tan fundamental que nos provee de todo con facilidad y simplicidad.
(76032 De la primera parte de la Lección diaria de Cabalá 10 de abril del 2012, Escritos de Rabash)

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