Una buena paga por el trabajo en Egipto

En Egipto nosotros hemos tenido una abundante cantidad de beneficios materiales, todas las cosas excepto una: el otorgamiento sin ningún cálculo para uno mismo, el cual es llamado trabajo espiritual en el desierto. El hombre no se esfuerza por esto, y es imposible esforzarse por esto por encima del creciente ego. Uno tiene que pelearse constantemente con el ego mientras se conecta cada vez más con los demás, hasta que todos ellos comiencen a ser un todo único.

“La cosa es que, de hecho ellos le tenían mucho cariño al trabajo en Egipto”. Esta era una maravillosa sociedad de consumo. Tú trabajabas, ganabas y eras exitoso. Todo era para ti, todo era claro, de acuerdo al orden, a las leyes de la democracia.

Como se nos dice: “… Pero ellos se mezclaron con las naciones, y aprendieron sus obras”. Es decir, todo fue organizado solamente por medio del deseo de recibir en cada nivel, en cada súplica “Esto significa que si Israel está bajo el dominio de una determinada nación…” es decir, si el punto en el corazón, la dirección hacia el otorgamiento, la chispa espiritual, está bajo el dominio del ego de la persona, entonces el deseo por la espiritualidad sólo ayuda al ego a desarrollarse en diferentes direcciones. Y no hay manera de liberarse de esta esclavitud porque la persona ve que puede incluso beneficiarse de su aspiración por la espiritualidad.

Por lo tanto las diferentes organizaciones altruistas y prácticas místicas, todo lo que esté un poco por encima del simple ego y pueda llenar a la persona, llegar a existir. Tales personas sienten que ellas están llenas, son perfectas y elevadas y les parece a ellas que no les falta nada. Esto es una señal de que el punto en el corazón está bajo el mando del Faraón y esto se debe a qué todo parece muy bueno: altruismo, misticismo, o Nueva Era. Estas personas no sufren y solamente quieren hacer que los demás sean semejantes a ellos.

Mientras que Israel (aquellos que anhelan por el Creador), sufre, trabaja duro y lucha con los problemas. Después de todo, la persona trabaja contra el “ego” que se fortalece todo el tiempo. Entonces por un lado, ella tiene todos los beneficios materiales, “una olla llena de carne” como era en Egipto y en la espiritualidad no hay nada: un desierto, la tierra seca, sólo la fe. Y entonces la persona está constantemente dividiéndose entre dos puntos, tratando de decidir qué debería hacer.

Pareciera que al dejar Egipto nosotros estamos totalmente separándonos de éste. Pero en la espiritualidad esto no es así porque cuando tú caes, es como si retrocedieras. Por supuesto, este no es el mismo estado porque es un nuevo grado, y entonces los problemas ya comienzan en el desierto; víboras, escorpiones, peleas, toda clase de problemas y enfermedades. Los ascensos y descenso vienen uno después de otro y se combinan en la persona.

(74790 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 8 de abril del 2012, Shamati # 159)

Material Relacionado:

Adiós a Egipto
El desarrollo material de la humanidad es como la labor con arcilla y ladrillos del esclavo
El escape del reino del odio

Duscusión / Compartir Retroalimentación / Haz una pregunta



Próximas Entradas: