Una caja negra navegando sobre las ondas de Luz

Es muy difícil explicar qué es la espiritualidad debido a que es un asunto de sensación. Si la persona comparte tales sentimientos, ella entenderá lo que se le está describiendo. Pero si ella no está en el mismo nivel y no siente de qué le habla el autor, ella no entenderá nada en absoluto.

Todo nuestro trabajo se lleva a cabo en “Egipto“, en el exilio, cuando todavía no sentimos al Creador, a la fuerza superior que puede ayudar a que nos elevemos por encima de nuestro deseo de recibir. Este es un momento de tomar una decisión y es el mejor momento porque es cuando aprendemos a trabajar en contra de nuestro deseo.

Yo tengo que imaginar constantemente que ya estoy en el otorgamiento, en el mundo espiritual, en la santidad, y no crear ninguna partición, barrera, en el camino de la Luz Superior que llena toda la realidad. Anulo mi personalidad, mi “yo” egoísta y aunque sienta diferentes estados que pasan a través de mí y suman diferentes reacciones en mi ego, tengo que tratar de estar en el otorgamiento puro solamente.

Es como si yo ya estuviera en el mundo espiritual, estoy inmerso en un mar de Luz al ser totalmente equivalente a ella. Esto es así porque todo lo que en realidad me separa de la Luz es mi deseo de recibir, mi ego que se asemeja a una caja que no deja que la luz la atraviese. Yo pongo obstáculos para mí, que soy lo único que se destaca con su ego en la Luz. A excepción de mí, todo está corregido y listo.

Sólo yo veo que esta realidad está distorsionada, que soy corrupto, y que el Creador es el mal y me trata mal. Además, me parece que no hay otra autoridad, además de al Creador.

Todo nuestro trabajo está en imaginar nuestro estado correctamente, de la forma en la que realmente es, y no lo que ha sido representado en nuestro ego. No hay nada excepto el Creador, pero mi ego me dice que hay muchas fuerzas diferentes que toman decisiones y que también estoy yo.

Me parece que me siento y que yo mismo decido algo, pero incluso esto no es cierto. El Creador es el que me envía todos estos sentimientos para que basado en las impresiones que recibo de Él a cada instante, sea capaz de hacer el trabajo y de anularme, de anular mis pensamientos que me parece que pienso y siento independiente, que recibo del entorno, del grupo y de todo el mundo exterior. En su lugar, tengo que imaginar que estoy totalmente bajo el control de la Luz Superior que llena toda la realidad.

(74221 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 2 de Abril del 2012, Shamati # 59)

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