El mundo está cansado de trabajar para el codicioso Faraón

Antes de que muera el gobernante de Egipto, el trabajo de todos es de naturaleza egoísta. Cuando el soberano muere, pierde su importancia; en otras palabras, llegamos a un estado en el cual dejamos de celebrar nuestro ego y ya no queremos dedicarle a este nuestras vidas.

Comenzamos a darnos cuenta que no vale la pena trabajar para nuestro ego. Aún continuamos apegados a nuestro egoísmo e incluso obtenemos cierto placer de este. Al mismo tiempo, nuestra consciencia se expande y llegamos a entender que nuestro ego no tiene ningún valor. Incluso si continuamos haciendo lo mismo por 10 o 20 años, nunca nos liberamos de esta esclavitud.

Cuando la persona se encuentra en una situación insoportable, pregunta: “¿Qué sigue?” Sin embargo, siempre tenemos una oportunidad de llegar a tal interrogante antes de que las circunstancias en las que estamos se vuelvan absolutamente intolerables. Todo lo que necesitamos es elevar el nivel de nuestra conciencia, para llegar a ser “sabios” que ven los estados futuros en su infancia.

Un infante o un niño pequeño no ve el futuro; él exige todo de inmediato. Tras crecer un poco, comienza a darse cuenta de que tiene que esperar para obtener algo que quiere. Cuando la persona crece es más inteligente, ya realiza cálculos complicados.

Nuestras vidas están limitadas a 70 u 80 años aproximadamente, lo cual nos hace sentir que tenemos mucho tiempo por delante. Sin embargo, al envejecer comenzamos a darnos cuenta claramente de que el tiempo tiende a comprimirse. Dejamos de ser animales y nos convertimos en humanos. Los animales nunca consideran el futuro; no piensan en mañana, ni ven el momento que sigue.

Los animales viven en el momento. Aún cuando éstos sienten ciertas cosas que los humanos somos incapaces de comprender (por ejemplo, un inminente temblor o un tsunami), aun así lo perciben solamente a través de sensaciones del momento presente.

Las personas, por el contrario, ven el futuro y son capaces de detectar señales de sus próximos pasos. Cuando la persona está convencida de que no hay necesidad de trabajar por el bien del ego, se hunde en la desesperación. Vemos que hoy la mitad del mundo está deprimida y el número de suicidios crece constantemente. Esto significa que las personas ya no quieren trabajar para el Faraón; no le ven ningún sentido a este tipo de vida.

Esto sucede en los países más opulentos de la civilizada Europa (principalmente en los países escandinavos), donde las personas tienen aseguradas todo tipo de cosas materiales, pero no les queda claro para qué vivir.

Las personas no se harían preguntas si no sintieran que el resultado final es bastante diferente de la actual existencia holgada. Esas preguntas surgen sólo con la insatisfacción: Ya sea la falta de felicidad o prevén que su estado de holgura actual terminará pronto.

Entonces cuando el “amable” Faraón muere, surgen nuevas preguntas: ¿Por qué tenemos que trabajar tan duro para nuestro ego? Esto es lo que siguen preguntando la humanidad como un todo, y cada individuo. Es el punto en el que tiene lugar la clarificación: ¿Cuál es el propósito de nuestro trabajo, es recibir o dar?

(74878 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 9 de Abril del 2012, Escritos de Rabash)

Un comentario

  1. “DAR”, MAS CONSUELO, MAS SONRISA, MAS AMOR A CADA MIEMBRO DE NUESTRA SOCIEDAD— AYUDAR DE TODAS LAS FORMAS POSIBLE

    BS.AS.ARGENTINA 23-08-2015

Duscusión / Compartir Retroalimentación / Haz una pregunta



Entradas Previas: