Equilibrándonos en el camino del amor

Nuestra tarea es crear un sistema integral entre todos nosotros. Esto significa que debemos permanecer dentro de una “envoltura” adecuada, es decir, el entorno correcto que nos educa. Así es como debe ser criado un verdadero hombre. Estamos hablando de un hombre que llegó al nivel humano de desarrollo. Este tipo de persona evolucionó a partir de un “hombre de las cavernas”. Pero, en este momento, aún nos relacionamos como personas “primitivas”.

A través de buenas relaciones, compasión, reciprocidad, y otorgamiento mutuo implementamos los siguientes tipos de comportamiento:

  1. 1.      Relaciones de cuidado mutuo en el nivel humano, en nuestro plano material, e
    2.      Interacción benévola con la Naturaleza y su ley común de otorgamiento y amor.

Pasamos por el proceso que fue construido por la Naturaleza y que se origina de la fuerza común. Por lo tanto, obtenemos apoyo y aprobación de los siguientes factores:
                                1.      Buenas relaciones con la sociedad humana, y
                                2.      Equilibrio con la Naturaleza
Ambas direcciones son efectivas.

En este punto, los errores y desequilibrios son muy probables. Lo principal es conservar la estabilidad entre nosotros y la Naturaleza. Por ejemplo, los activistas ecológicos sólo se preocupan por la flora y la fauna, y como vemos, no tienen éxito en preservar la naturaleza. Es imposible mantener la naturaleza en un buen estado, sin establecer primero las relaciones adecuadas en el nivel humano; esos dos procesos son simbióticos. Cuando las personas avanzan y mejoran, ellos influyen positivamente en todo a su alrededor. Comienzan a defender la naturaleza inanimada, vegetativa, y animada y limitan el consumo al usar sólo los recursos que le permiten a la humanidad alimentarse sin exceder el límite. En respuesta, la Naturaleza recuperará su equilibrio. Eventualmente seremos testigos de que todo lo que arruinamos previamente, al destruir los elementos de la Naturaleza, gradualmente reviva y entre en armonía.

En resumen; si tuviéramos que elegir entre dos direcciones, la humanidad y la naturaleza, y decidir dónde comenzar, tendríamos que considerar el factor humano antes que nada. Para empezar tenemos que proporcionar el tipo correcto de educación y formación; sólo entonces podemos hacer la transición de amar a nuestro prójimo hacia amar a la Naturaleza. Esta es la dirección correcta de nuestro desarrollo.

Sin embargo, la etapa de las “relaciones humanas”, requiere un entendimiento exhaustivo de que al final, tendremos que alcanzar el equilibrio con la ley universal de la Naturaleza, es decir, con el proceso general de evolución como un todo. Tras definir nuestras preferencias entre ambos factores y elegir uno de ellos, debemos aún tener en mente que es esencial considerar ambos en nuestros cálculos.

Así es como construimos un esquema para el proceso: Primero, alcanzamos el amor hacia los humanos, y después, llegamos al amor universal que es inherente a la Naturaleza. Esta es la manera de completar nuestra corrección personal.
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Del Kab.tv de “Una nueva vida”, episodio 11 del 1/9/12

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