La vida del otorgamiento: fácil y hermosa

Hoy en día, de forma gradual, se está revelando una interconexión más profunda y rigurosa entre países, naciones, y personas. Incluso individualmente, estamos conectados a través de cadenas con varios eslabones. Sin embargo, hay un problema determinado: Aun no somos capaces de realizar correctamente esta conexión.

La crisis moderna se expande y abarca el mundo. No terminará a pesar de que muchos estén prometiendo que pronto comenzarán a mejorar las cosas.

Los problemas no terminarán hasta que nosotros no alcancemos el equilibrio. Después de todo, la causa de la crisis es el desequilibrio, en otras palabras, la falta de conexión entre nosotros.

Aquí es donde descubrimos la ley de garantía mutua. La Torá nos explica que al final la persona amará a su prójimo como a sí misma.

“El amor” es la unidad sistemática adecuada en la que cada persona trabaja para el beneficio de todos, y hay armonía absoluta entre nosotros. Al final, una vez que lleguemos a la corrección final, todos nosotros, una vez más, seremos parte de una sola alma, al igual que los órganos del cuerpo que funcionan de manera absolutamente diferente, pero que existen en armonía unificada, y es por eso que el cuerpo vive.

Cada órgano realiza su propio trabajo, su propia función, pero en el marco de un programa común que los abarca y los obliga a todos a trabajar juntos. Por el contrario, cuando existe un desequilibrio entre las partes del cuerpo, aparecen las enfermedades.

Nosotros debemos tratar nuestra corrección según el mismo principio. Hoy en día, yo existo en egoísmo absoluto, total. Quiero que todos “giren” bajo mi mando, que lleven a cabo mis deseos, y que piensen como yo. Todos comenzamos nuestro viaje en este estado.

En la primera etapa de trabajo conmigo mismo, yo debo llegar al grado de Jafetz Jessed, en el que no me interpongo en el camino de los demás. Al igual que una rueda dentada, yo giro libremente sobre mi eje, de acuerdo a los deseos de mi prójimo. Hagan lo que quieran conmigo. Yo estoy dispuesto a “girar” según la petición de ellos, como si yo no tuviera mis propios deseos, como si no fuera yo, sino una fuerza de apoyo dirigida por ti.

Estamos hablando de un grado muy alto. Después de todo, yo tengo que trabajar con mi egoísmo para que éste no se interponga en mi camino al servir a los demás.

Para ello, yo tengo que conocer los deseos de los demás y nunca interponerme en el camino de la realización de ellos, tengo que ser absolutamente neutral. Nos referimos a una corrección enorme, durante el curso de la cual yo configuro las pantallas de los grados cero, primero, y segundo, por encima de mi deseo.

Entonces, yo me elevo al siguiente grado. Dirijo mis deseos, habilidades, cualidades y todo el potencial de mi fuerza y ​​energía, todo, hacia el beneficio de mi prójimo. Ahora, mi egoísmo no sólo es neutralizado, no solo giro libremente sobre un eje, sino que estoy conectado con mi propio motor que funciona para beneficio de ellos. Este es el grado del amor. Yo te lo doy todo en aras de esto.

Este camino se extiende desde nuestro mundo hasta el mundo del Infinito (∞) a través de 125 grados. Parte de ellos los realizo en el grado de Jafetz Jessed, soy neutral, y la otra parte la realizo de manera activa poniendo mis esfuerzos en beneficiar a mi prójimo.

Durante la primera etapa, yo corrijo 248 deseos y durante la segunda, corregir 365. En general, la corrección de los 613 deseos es llamada observar los mandamientos. De esta manera, el deseo común está dividido de acuerdo con mi estructura interna.

Todo esto es lograr la garantía mutua total y absoluta, un estado en el que yo interactuaré en armonía con todos, como cualquier otra persona.

Por lo tanto, es claro el tipo de corrección a la que la humanidad tiene que llegar: Todos percibirán e incluirán dentro de ellos toda la realidad hasta el punto de identificarse plenamente con ella. Esta es la razón por la cual la Cabalá se revela ahora, porque si no sabemos cómo llevar esto a cabo, entonces nuestro camino será muy difícil y doloroso, de hecho, será realmente el “camino del sufrimiento”.

Sin embargo, si tratamos de actuar dentro del grupo, nuestro camino no será fácil, pero será bueno (la flecha roja en el gráfico). Nos reunimos, nos sentimos unos a otros, evocamos la Luz, y ella trabaja en nosotros, nos influye y nos despierta. Al sentirnos unos a otros mutuamente, permitimos que la Luz haga su trabajo.

Esta es la esencia del método. Ustedes no saben ni entienden nada, no son capaces de hacer nada, sino que desean “tragarse” todo el placer, y sólo necesitan aprender a evocar la Luz. Si ustedes aprenden, lograrán el éxito de manera fácil y hermosa, junto con todos, en alegría.

(78220 – De la Convención One en New Jersey del 12 de Mayo del 2012, Lección 3)

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