No huyas del reconocimiento del mal

Si alguien me señala el más pequeño defecto en mí, comienzo a odiarlo al grado al cual siento cuán negativamente él me afecta, me llega, y me invade. Instantáneamente tomo distancia de esta persona. Instintivamente huimos de las acusaciones.

¿Qué me puede ayudar a llegar a tal estado en el cual revele mi maldad en pleno y esté contento de que esté revelándose dentro de mí, y al mismo tiempo sentirlo como un enorme mal, que necesita ser separado de mí? Entonces logro la máxima sensación del mal desde la cual involuntariamente clamo hacia el Creador ¿Qué me ayudará a mantenerme en el camino todo el recorrido y no huir del reconocimiento del mal?
(76696 De la Convención de Vilna 24 de abril del 2012, Lección 4)

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