Siéntanse felices por cada oportunidad de conectarse

Al actuar en contra de nuestro ego y conectarnos más fuertemente, nosotros atravesamos 125 grados de ascenso, los cuales se dividen en Sefirot, Partzufim, y mundos. Cuanto más fuerte nos conectemos, más sentimos la fuerza interior que nos conecta, llamada el Creador. Por lo tanto atravesamos cinco mundos: Assiya, Yetzira, Beria, Atzilut, y Adam Kadmon y nos elevamos en el mundo del Infinito. Nosotros aprendemos acerca de todos estos estados en la sabiduría de la Cabalá y los incorporamos en la práctica internamente.

Con el fin de llenar esto de forma más eficiente, tenemos las convenciones. Es muy bueno que haya gente de todo el mundo en el salón de convenciones, con quienes no nos conocemos: hombres, mujeres, estudiantes veteranos que han estado estudiando durante años, y aquellos que acaban de escuchar acerca de la sabiduría de la Cabalá y quienes como “por casualidad” llegaron a esta convención. La conexión entre todos es posible y no requiere ninguna preparación previa.

Si tratamos de conectarnos de manera práctica, empezamos a sentir que algo está pasando en el interior: Se está revelando entre nosotros una fuerza especial, la cual es como si no hubiera existido antes y como si no la hubiéramos sentido. Esta fuerza se revela sólo en nuestro mundo, cuando empezamos a trabajar, al llevar a cabo realmente el consejo de los cabalistas, y entonces descubrimos la fuerza de conexión entre nosotros.

Por ello, los cabalistas estaban contentos con cada oportunidad para conectarse. Ellos entendieron que gracias a esta acción podían alcanzar la corrección y ver la realidad espiritual que está por encima de nosotros, descubrir la fuerza que nos dirige y nos lleva a una meta determinada.

Esta es la única manera en la que podemos mirarnos a nosotros mismos desde arriba, como si existiéramos en los cuerpos físicos, y descubrir los mundos superiores, los estados que están por encima de este mundo. Esta es la única manera en la que podemos ver que este mundo no es real y recibir nuevos atributos, nuevos sentidos que nos permiten ver la dimensión espiritual superior que se eleva sobre el mundo corpóreo, y vivir en los dos mundos al mismo tiempo. Nosotros sentimos esto a tal punto que la persona comienza a sentir la eternidad y la perfección y no tiene miedo de la muerte en absoluto.

La persona no sentirá cuando su cuerpo muera, al igual que no siente cuando se corta el pelo o las uñas. Esto es así porque el cuerpo corporal pertenece al nivel animado, mientras que el cabello y las uñas pertenecen al nivel vegetativo, es decir, a un nivel inferior. Así que, si nos elevamos a un nivel superior denominado el nivel humano, el cual está simbolizado por la conexión entre nosotros, dejamos de preocuparnos por la pérdida del cuerpo bestial, el cuerpo puede vivir o morir, mientras que nosotros existimos en un nivel superior de existencia, que ya hemos alcanzado.

Esto es lo que debemos alcanzar y esta es la meta de la sabiduría de la Cabalá: Elevar a la persona a un nivel superior, a la existencia eterna para que no vivamos dentro de un cuerpo bestial, sino que vivamos la vida del alma. El alma es la sensación que se crea dentro de nuestra conexión. Así que el propósito de todas estas explicaciones es alcanzar la única meta, la conexión.

Nosotros realizamos el acto de conexión en las convenciones, para que a través de esta conexión, como una pequeña parte de la corrección general, sintamos la vida espiritual. Así nosotros creamos un sistema de Adam HaRishón (el primer hombre), al reunir sus partes y descubrir la vida espiritual en la que vive el sistema superior, el alma general.

(77265 – De la Convención en Brasil del 5/04/12, Lección 1)

Un fenomeno de conexión en el siglo XXI
La nueva etapa de la conocida vieja-crisis
La verdadera crisis no esta en las finanzas sino en nuestras actitudes

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