Toda acción deja una marca

Está dicho: “Toda acción deja una marca”. Nuestro avance sucede debido a la Luz que Retorna. Esta nos impacta hasta el grado el grado en el cual nuestros deseos están listos para aceptarla. Por lo tanto, su estructura es clarificada gradualmente.

La estructura de un deseo que es equivalente a la Luz es de hecho una conexión a través de la cual eventualmente comenzamos a sentir la Luz. Es una construcción permanente que constantemente se expande. En conjunto incluye cuatro (4) etapas de HaVaYaH. Es por esto que es llamado “la revelación de los nombres del Creador”. Numerosas combinaciones de deseos denotan cualidades de la Luz. Dentro de nuestros deseos percibimos la Luz como si hubiéramos colocado una pantalla ante esta: así es como reconocemos lo que es la Luz.

Si observamos a través de un cristal entintado, vemos que la Luz adquiere el color del cristal. Así es como llegamos a saber que la Luz tiene varios colores. Necesitamos herramientas especiales para descubrir un nuevo fenómeno. Además tenemos que usar remedios adicionales que nos permitan determinar algunas cualidades que son parte del fenómeno que recién se ha descubierto.

Esto es lo que se trata nuestro trabajo. La diferencia entre la investigación científica regular y la práctica espiritual es que la exploración científica material involucra el usar un dispositivo externo, mientras que en la búsqueda espiritual nos usamos a nosotros mismos como herramienta. Nos alteramos y tratamos de aplicarnos las acciones de creación al grado del nivel que hemos alcanzado.

No desarrollamos nuestras viejas propiedades, sino que revelamos nuevas propiedades; es por eso que nuestro trabajo es llamado “espiritual”. Nuestro esfuerzo debe estar orientado hacia formar nuevas propiedades que son similares a las cualidades del Creador; así es como revelamos Su personalidad.

En el reino material, tendemos a adquirir conocimiento práctico de lo que está sucediendo a nuestro alrededor y acerca de quiénes somos. Para ese propósito ampliamos nuestras características naturales existentes a través del desarrollo de la ciencia y el progreso tecnológico. Esta es una diferencia básica: cuando logremos una etapa final de desarrollo en este plano, eventualmente veremos que no hemos llegado a ningún lado. Más aun, vemos que hemos llegado a un callejón sin salida. Nuestro crecimiento nos llevó sólo a un egoísmo enorme; nos las arreglamos para revelar nuestra naturaleza malvada al grado de que esta se volvió insoportable.

Hemos caído al mismo fondo de la envidia, la ambición, el odio, y todo tipo de condiciones malvadas por las que atravesamos en relación a nuestros semejantes. Previamente, al menos teníamos la ilusión de que nos volveríamos más amables y construiríamos una mejor sociedad para todos. En este momento, vemos que sólo el miedo al castigo nos detiene de usar a otros de forma egoísta y sin piedad.

La diferencia es que al trabajar en la espiritualidad, descubrimos nuevas propiedades, acercándonos así al Creador; mientras que al trabajar de forma materialista, sólo llegamos a explorar la naturaleza tangible de esta esfera. Sin embargo, en este plano material, así como durante nuestra elevación de aquí hasta el Creador, todavía pasamos por las mismas cuatro etapas de HaVaYaH como está dicho “Yo, HaVaYaH, no me cambio a mí mismo”. Es por esto que cada acción de nosotros nos acerca a la meta.
(75258 De la primera parte de la Lección diaria de Cabalá 22 de abril del 2012, Shamati #190)

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