Bailando al ritmo del Creador

Baal HaSulam, “Carta 13”: …y este será tu tratado de negligencia, ignorando mi petición de hacer esfuerzos con respecto al amor de los amigos.

Baal HaSulam escribe a sus estudiantes que el problema del grupo es ignorar el amor de los amigos, lo cual significa el apoyo mutuo necesario para el nacimiento espiritual

¿Cómo pueden revelar el amor y la unidad? Al tomar un deseo de cada amigo que quiere satisfacerlo; con la ayuda de mis atributos, mi deseo se vuelve un asistente, una “partera” para el deseo del amigo. Por supuesto, yo tomo los deseos que están dirigidos hacia la espiritualidad y trato constantemente de darles poder y de elevarlos. Así, mutuamente, nos ayudamos el uno al otro de acuerdo al principio de “cada uno debe ayudar a su amigo”.

Amar al amigo significa recibir su deseo en lugar de mi deseo. Constantemente busco una oportunidad de llenarlo y de darle poder, ayudarlo y empujarlo hacia adelante, hacer que la meta parezca importante para él, darle energía y ayudarlo a estar de buen ánimo.

Les expliqué de todas las formas posibles (en setenta lenguajes) que este mérito es suficiente para llenar todas sus necesidades.

En otras palabras, él usó todos los atributos, todos los tipos posibles de otorgamiento. De acuerdo a la sabiduría de la Cabalá, el Partzuf superior con respecto al Partzuf inferior es como Zeir Anpin con respecto a Maljut; Zeir Anpin tiene siete Sefirot mientras que Maljut es una Sefirá. En general, diez Sefirot multiplicadas por siete es llamado setenta “lenguajes”, que significan los tipos de otorgamiento que Zeir Anpin puede otorgar a Maljut. Aparte, también significa el punto de apoyo que determina cómo será inclinada la balanza.

Esto es de lo que nos dice Baal HaSulam: “Yo trato constantemente de comunicarles la sensación de que depende de ustedes elevar la fuerza positiva por encima de la negativa. De tal manera que cumplan con ello, hagan esfuerzos, está en su poder y es suficiente para completar todo aquello de lo que carecen. Incluso si son insensibles y perezosos, incluso si son egoístas e individualistas, esto no hace ninguna diferencia; cada uno ha recibido su propia naturaleza. Lo que importa es que hagan un esfuerzo”.

Y si no pueden elevarse hasta el Cielo, les he entregado a aquellos que caminan sobre la tierra.

El “Cielo” es el nivel del otorgamiento, Bina, y no debemos pensar que es inalcanzable. Por supuesto no pueden hacerlo, pero traten y entonces sus esfuerzos convocarán la Luz que Reforma, la fuerza superior. Al tratar de acercarse a la Luz, atraen la influencia de ella sobre ustedes que corresponde a la tención que muestran. Es una ley de la naturaleza. Reciben la fuerza para nacer, mediante sus esfuerzos.

“¿Por qué no añaden nada a este trabajo?”

Porque sólo se requiere que lo intenten y la Luz siempre completa la otra mitad del trabajo. En nuestro mundo egoísta no vemos el principio de nuestras acciones: ¿De dónde surge el deseo? ¿Por qué quiero esto en particular? ¿Por qué soy atraído en esta dirección? De ponto siento un impulso, de pronto es evocado un pensamiento, pero no sé de dónde viene. El Creador dice, “Yo soy el primero”. Pero este factor inicial que me aguijonea está oculto de nosotros. De pronto anhelo algo, me esfuerzo y veo un resultado como en el caso del éxito o en el caso del fracaso. Ni siquiera veo que son las acciones de la Luz que están dirigidas hacia la meta lo que ha traído este resultado y no mis propias acciones.

No veo el principio del proceso ni su fin, y en el proceso en sí no presto atención a lo que me motiva. Soy como un bebé que responde por instinto a diferentes estímulos.

No existe tal cosa como la espiritualidad. La revelación espiritual que queremos alcanzar es la revelación de las acciones del Creador, las acciones de la Luz. Esto significa que con todos nuestros esfuerzos demando su participación abierta. Siempre cumplo con mi mitad del trabajo, al querer descubrir su segunda mitad, Así encuentro a mi socio, al Creador, creo una vasija para Sus estímulos, y así avanzo una y otra vez.

Hoy, al comienzo de este proceso, no lo sentimos y no lo entendemos. Mientras tanto tenemos que descubrir la segunda mitad a tal grado que aprendamos cómo trabajar con el Creador, justo como operan mutuamente un caballo y su jinete, como dos bailarines bailando uno en brazos del otro. Eventualmente descubriré que el Creador está vestido en mí y lo satisface todo, pero sólo si estoy de acuerdo, si quiero descubrir Su liderazgo, Su control sobre mí.

Entonces es como si yo desapareciera al llenarlo todo con la Luz. Mi yo y la Luz se convierten en un todo si me elevo sobre mi ego y salgo de mí mismo.

Todo el método cabalístico se trata de eso: cómo podemos salir de nosotros mismos y sentir el movimiento de nuestra “pareja” de tango. Lo principal es seguirlo de forma armoniosa, con el fin de hacer lo que necesitamos para conocer Sus atributos, y los pasos que él quiere tomar con nosotros.

El primer paso es llamado “sumisión”: sólo tratamos de anular nuestro ego, que quiere ir a donde le place, y crear un lugar para las acciones de la Luz. Así, le ayudamos a ella a darnos a luz; le permitimos a la “fuerza de la partera” que tire de nosotros hacia afuera de este tenebroso mundo
(81357)
De la Convención en Miami del 6/23/12, Lección 1

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