Dividiendo el trabajo espiritual

Baal HaSulam: “El Arvut (Garantía mutua)”: Y una vez que toda la nación estuvo de acuerdo de forma unánime y dijo, “Haremos y escucharemos”, cada miembro de Israel se volvió responsable de que nada le faltara a ningún otro miembro de la nación. Sólo entonces se volvieron dignos de recibir la Torá, y no antes.

Se nos exige corregir la vasija general, los deseos que ahora siento que están separados, que son extraños, e incluso opuestos el uno al otro. Antes, la Luz los hizo avanzar hacia la conexión y la unidad, pero ahora, a causa de la fragmentación, esta los separa, los lleva a la oposición, hacia las disputas, la violencia, etc. Necesitamos que la Luz venga y corrija y conecte esos deseos.

No sabemos cómo corregirlos, cómo unir las partes de la vasija fragmentada, porque no sabemos por adelantado cómo debe ser la vasija y cualquier cosa que asumimos es sólo una suposición ¿Entonces qué debemos hacer? El punto es que no conectamos nada por nuestra cuenta. Nosotros pedimos, demandamos, y evocamos al Superior para que Él lleve a cabo la corrección.

No hay forma de que una persona se corrija a sí misma. Cada vez nos elevamos a un nivel más alto, ¿pero puede un bebé ser más listo que su madre? Así que cada ascenso está acompañado por una petición y el superior en respuesta realiza el trabajo necesario sobre esta y nos mueve al próximo estado.

Existe una petición de nuestra parte y el trabajo de parte del superior. Es por esto que es llamado “El trabajo de Dios”. Es Él quien trabaja, y mi trabajo es pedir.

Si somos constantemente cuidadosos de dividir este trabajo, ahorramos una gran cantidad de energía y no somos confundidos. Debemos asegurarnos de hacer eso y no olvidarlo. Nosotros como regla queremos operar por nuestra cuenta, cuando la acción real por nuestra cuenta es prepararnos para Su trabajo, esforzarnos, y entonces descubrir nuestra impotencia. Baal HaSulam dice:” No hay estado más feliz en el trabajo de una persona que cuando pierde la esperanza en sus propios poderes”. Una persona debe entender que sólo el Creador, la Fuerza Superior, puede corregirlo, y así es todo el tiempo.,

No es un accidente que nuestra misión parezca tan difícil: llegar a ser “como un hombre con un corazón”, unirnos completamente: ¿cómo es eso posible?  Esas son ilusiones que sólo pueden llevar a la crisis y la decepción, a un colapso aun mayor que el que vimos en la URSS por ejemplo. Es realmente así si usamos los medios equivocados, el programa equivocado. Pero el método de la Cabalá nos proporciona un plan natural que es guiado por la naturaleza misma: tu vida no tiene que ser mala, sólo necesitas descubrir, identificar que estás en un mal estado. Esto es suficiente parta que demandes un cambio y recibirás el próximo estado.

Así que nuestro trabajo es simple. Si nos reunimos todos y trabajamos de acuerdo a la ley de garantía mutua, la misión se vuelve mucho más fácil: descubrimos el mal y al mismo tiempo descubrimos el bien, lo cual significa la fuente y los medios para los cambios. La tensión entre esos dos polos nos hace avanzar hacia la corrección; convocamos la Luz que Reforma y esta realiza el trabajo, Este arreglo se repite una y otra vez.

La vida real, el ascenso real, será revelado en la permanente cercanía de las personas, en círculos comunes, en discusiones, en impresiones, en emoción, en ayuda mutua. Así descubriremos más deficiencias en nosotros en comparación al estado corregido de unidad general; descubriremos la efectividad de la grandeza del estado de otorgamiento mutuo, y activaremos la fuerza Superior que realiza todo el trabajo. Se dice: “Aquel que hace la paz en el Cielo, hará la paz en nosotros”. Este es el orden de las acciones.
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De la cuarta parte de la Lección diaria de Cabalá 30/5/2012, “El Arvut (la garantía mutua)”

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