Etapas de la formación de la mente: De la sensación a la comprensión

Todo sucede en el deseo de recibir, el único ser creado. Y este es controlado por la Luz que lo educa y lo enseña por medio de todo lo que sucede con este deseo. El proceso comienza a partir de la cuarta fase de la Luz Directa desde la cual vemos que además de llenar al ser creado que ella creó, el deseo lo lleva a sentirla, a sentir al Creador. Finalmente, el ser creado (la cuarta fase, Bejina Dalet) comienza a sentir que alguien lo ha creado y ahora lo llena, es decir que hay algo más aparte del deseo mismo y del llenado.

Nosotros no lo sentimos en nuestras vidas, ya que nos sentimos como la primera fase, en el principio de la creación: yo tengo una vida y estoy vivo. No sentimos que estemos recibiendo esta vida de alguien y es por eso que no nos desarrollamos por encima del primer nivel, del nivel de lo inanimado.

El nivel vegetativo ya siente que su vida está determinada por el deseo de alguien, por algún plan que lleva a una cierta meta. Esto significa que éste siente que hay una razón que lleva a un proceso que conduce a una meta. Así, se desarrollan dos actitudes en ella: hacia su condición y hacia el que ofrece esta condición.

El ser creado puede sentirse bien o mal, y al mismo tiempo, sentir que ese sentimiento bueno o malo viene de alguien. En consecuencia, él desarrolla una actitud hacia este “alguien”. Instintivamente, él ama al que le causa placer y se siente a disgusto con el que le hace sufrir.

Pero gracias al hecho de que atraviesa muchos estados, el ser creado comienza a aceptar gradualmente los discernimientos mentales, junto con la impresión emocional. Los discernimientos mentales se forman en el ser creado gracias a la aclaración del proceso, a la conexión entre la causa y la consecuencia, y mediante la comparación de las dos. Es como si él comenzara a armar un rompecabezas o piezas de Lego, juntando las diferentes partes, los diferentes estados, comparándolas y conectándolas con diferentes razones y resultados.

Después de sentir muchos estados agradables y desagradables y de ver que están conectados, el entiende que es imposible juzgar y responder sólo sobre la base del sentimiento emocional inicial, ya que no hay tal programa en el otorgamiento. Hay una cierta fórmula que conecta la causa y la consecuencia, y de esta manera podemos estar en muchos estados desagradables que son útiles y, finalmente, lograr mejores sentimientos.

Por lo tanto, la capacidad de pensar, empieza a desarrollarse en nosotros, y aparece el proceso de pensamiento. Junto con los deseos, el mecanismo de la mente empieza a tomar forma, permitiéndole así  a la persona relacionar el proceso que estamos atravesando, a pesar de lo que ella siente. Nosotros ya podemos desligarnos de nuestras sensaciones y controlarlas mediante el uso de la mente y relacionarnos con ellas de manera objetiva, como si lo hiciéramos desde un lado. Así comenzamos a aclarar nuestros estados.

Como resultado, aparece el atributo de Bina en el ser creado, la comprensión que está separada de la primera fase, que es una sensación pura. La persona comienza a elevarse, con la ayuda de la mente, por encima de sus sensaciones como un “hombre inteligente, que ve el futuro”.

 (80437 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 6/12/12, Shamati # 121)

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