Guiando el deseo hacia la Luz

Baal HaSulam, “La Esencia de la Sabiduría de la Cabalá”: Esta sabiduría es dividida generalmente en dos órdenes paralelos, idénticos, como dos gotas en un estanque. La única diferencia entre ellos es que el primer orden se extiende de Arriba hacia abajo, hasta este mundo, y el segundo orden atraviesa de abajo hacia Arriba, precisamente por las mismas rutas e impresiones grabadas en la raíz que aparecieron cuando iban de Arriba hacia abajo.

El descenso ocurrió en cinco etapas, desde la fase “raíz” (cero) hasta la cuarta fase, y existen exactamente las mismas etapas en el camino de abajo hacia Arriba. ¿De dónde provienen estos niveles? Del deseo que pone la Luz al atravesar las mismas etapas de desarrollo.

Así, la estructura es fija y sólo la manera en la que se juntan es llamada desarrollo. En realidad no hay ni Arriba ni abajo, nosotros sólo descubrimos en mayor medida la complejidad de las relaciones entre la Luz y la vasija. En primer lugar, cuando ellas estaban juntas, no podíamos discernirlas, más tarde, cuando se abrió, la imagen se hizo más compleja debido a los nuevos detalles que fueron agregados a los niveles de comprensión de las Sefirot, de los mundos, de los Partzufim, etc.

Más tarde, las Reshimot (genes informativos) que quedaron tras el descenso, fueron llenadas durante el ascenso.

En general, hay un deseo, también hay una Reshimó, y la Luz que los influye a ambos, la cual construye un Masaj (pantalla), es decir el nivel de compatibilidad entre la Luz y el deseo.

La Luz es buena y es llamada la Luz que Reforma, puesto que el deseo que surge de la Reshimó quiere algo totalmente opuesto. Si aun así guiamos nuestro deseo hacia la Luz, lo colocamos bajo la influencia de la Luz, y la Luz convierte el deseo en un buen deseo.

Pregunta: De acuerdo al dibujo, nosotros empezamos el ascenso desde la fase cuatro, como si se tratara de la primera etapa. ¿Cómo funciona esto?

Respuesta: Es cierto que hay aquí dos opuestos. Si crecemos en nuestra pantalla y en el uso del deseo, elevamos los niveles de espesor (la profundidad del deseo), desde la fase raíz hasta la cuarta fase. Nosotros descendemos los niveles del deseo bajo la pantalla, y elevamos los niveles de la pantalla misma.

En cualquier caso, mientras nos movemos hacia este mundo, disminuye el uso del deseo. La fase cuatro, abajo, no simboliza el nivel de la “materia” del deseo, sino el trabajo que tenemos que hacer con él.

Así empezamos el ascenso con un pequeño deseo, puesto que nosotros sentimos la “materia” en sí, sino más bien, si existe una pantalla por encima de ella. Nosotros alcanzamos la percepción de la Santidad o de la impureza, pero no el deseo mismo.

(80340 – De la 3º parte de la lección diaria de Cabalá del 6/08/12, “La Esencia de la Sabiduría de la Cabalá”)

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