“Las resacas hormonales presagian el destino financiero”

En las Noticias (de NewScientist): “La crisis financiera del 2007 – 2008 fue una tormenta perfecta de avaricia y estupidez, y las enfurecidas hormonas pudieron haber estado en sus raíces. Como neurocientífico, John Coates discute en La Hora Entre El Perro Y El Lobo, que las hormonas tales como la testosterona, afectan el comportamiento de los banqueros de tal manera que significan que un estallido y rompimiento son casi inevitables”.

“Al volver a la neurociencia después de años como comerciante con Goldman Sachs y el Deutsche Bank, Coates ha llevado a cabo experimentos en la bolsa de valores, que documentan como los niveles de testosterona del corredor de bolsa se elevan en tiempos de ganancia. La testosterona aumenta la agresividad y la auto-confianza, la cual ayuda a los machos en una competencia violenta. Pero también tienta a los corredores y a los ejecutivos banqueros ‘hinchados con presunción’ a tomar riesgos ridículos. El estallido se torna en quiebra”.

“Entonces es tiempo de la resaca hormonal; como prima de la testosterona, el cortisol, llena a los banqueros con ansiedad y un sentido de peligro inminente. Después de la crisis, sugiere Coates, la industria financiera se vuelve una ‘población clínica’ del maltrato sicológico, que rechaza aun a los comerciantes seguros”.

“Si Coates esta en lo cierto, y la evidencia que presento es convincente, entonces la crisis financiera que tan frecuentemente plaga al capitalismo, encuentra sus raíces en la biología humana, la cual amplifica tanto la euforia de burbujas, como la depresión de sus secuelas. Lo que sigue es una simple conclusión, menos testosterona podría hacer más estables los mercados”.

“¿Es tiempo de castrar a los banqueros? La idea podría recibir extenso apoyo, pero Coates sugiere otra forma, alentar más mujeres y hombres adultos, y pocos hombres jóvenes, a la industria financiera”.

Mi comentario: La base del desarrollo de todas las partes de la naturaleza es su propósito: llevar a todos sus componentes al balance. Este esfuerzo por el balance causa nuestra evolución, y por esto, es inevitable nuestro desarrollo.

Es posible cambiar su naturaleza solo al realizar el carácter de nuestro desarrollo y su propósito; en este caso, encontramos la fuerza que nos desarrolla y entiende cómo podemos influenciarla y no tratar de interferir en la dirección del desarrollo (por ejemplo, invertir el caudal de los ríos), sino solo unirnos conscientemente al movimiento, experimentarlo como el camino de la Luz, placentero y necesario, pero no como el camino del sufrimiento, amargo y sin sentido.
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