Los dieciocho grados de la plegaria

Con el fin de entender qué es la plegaria, tenemos que confiar en nuestra experiencia previa e imaginar el estado opuesto a la Santidad, en el cual la persona siente que está muerta. Esto quiere decir que siente envidia, ambición, y deseo de control, y los deseos ordinarios del ego por comida, sexo y familia. Ella siente que se ha vuelto esclava de estos deseos por medio de los cuales el gobierno de la fuerza superior llega se vuelve evidente.

Al mismo tiempo, ella está consciente de que este estado es opuesto al otorgamiento, preocupándose por los demás y por el Creador, lo cual tiene que estar por encima de todas las preocupaciones y cálculos con respecto a ella, a sus familiares, y a todo lo que no tiene que ver con la espiritualidad.

La meta de la creación es la revelación del Creador a los seres creador. Si la persona elige esta meta como la misión por la cual ella está dispuesta a trabajar, como está escrito, “como un buey a la carga y como un burro al peso”, con el fin de llegar a ser el enlace que transmite y conecta, ser el agente más pequeño que no recibe recompensa, en este caso quiere decir que se dirige al Creador con la plegaria correcta. Incluso no sabe que ella es quien trae la revelación, y lo que es más, ni siquiera quiere recompensa alguna por aquello y está satisfecha con que se le hayan dado la oportunidad de trabajar sin una recompensa.

Esta actitud se revela en nosotros gracias a la influencia de la Luz en distintos estados, y por medio de esta, empezamos a respetar y a valorar la oscuridad cada vez más. Mientras más contradictorios estados se revelen en la persona, más agudas se vuelven sus aclaraciones, pensamientos y sensaciones, de las cuales la persona puede formar su petición para ser salvada al Creador.

Cada plegaria se deriva de la desesperación, de haber caído bajo el control de los pensamientos egoístas sobre uno mismo, en vez de pensar en la revelación del Creador a los seres creados, en el “bueno y benévolo”. Si la persona se dirige de forma correcta, alcanza el estado en el que todo su deseo trabaja sólo para la revelación del Creador en las vasijas de los seres creados, de Maljut, la Shejiná (Divinidad).

Esto es llamado la plegaria de las dieciocho bendiciones: nueve grados de Luz Directa y nueve grados de Luz Retornante. Por consiguiente, la persona alcanza una verdadera plegaria.

(80177 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 10 de Junio del 2012, Shamati # 113)

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