Todo está dentro del deseo

Existe un ser creado y este es el deseo de recibir. Este deseo de recibir, recibe diferentes impresiones de la Luz que lo creó como “algo de la nada”. Esto significa que están impresos diferentes fenómenos en el deseo, el cual se divide en cinco “partes”, la raíz, la primera parte, la segunda, la tercera, y la cuarta. El deseo siente sólo lo que sucede dentro de esas partes y las relaciones entre ellas, y nada más que eso.

Todos los cambios pueden tener lugar sólo dentro de este deseo de recibir, de acuerdo a la forma en que este siente a sus partes: hasta qué grado están conectadas, cuán grandes o cuán amplias son, etc. En correspondencia, la realidad percibida por el deseo se estabiliza y se forma de lo que entra en el deseo.

El deseo puede existir pero ni siquiera sentirse a sí mismo, como si sólo estuviera activo en este el subconsciente. Podría ser que ya se siente a sí mismo como el que siente la realidad. Podría ser que se sienta a sí mismo como el que siente la realidad y a los otros también.

En adición, el deseo puede sentirse a sí mismo y a otros y ellos también se sienten a sí mismos y a otros. Por lo tanto, éste les atribuye a ellos alguna sensación y percepción de sí mismos. Los niños pequeños y las personas no desarrolladas no pueden hablar acerca de esto.

Pero de una manera u otra, todo tiene lugar dentro del deseo de recibir, y este deseo tiene muchos niveles de sensación.

En el nivel de “este mundo”, este siente su propia existencia y además su cercanía con otros o su distancia de ellos. La imagen es trazada en este mediante los cinco sentidos: Vista, audición, gusto, olfato, y tacto. Si cortáramos esos cinco sentidos, el deseo no sentiría nada.

Aquí debemos enfatizar que el sentido del tacto no se trata sólo de tocar algo, sino de una sensación física del yo que está hecha de ciertas partes que entran en contacto con el aire, etc. Entonces si cortamos esos cinco sentidos, el ser creado desaparece. Desde un costado, parece que el deseo existe, pero no siente nada, lo cual significa que no tiene ninguna sensación, ningún alcance, y en realidad no tiene existencia.

Entonces, todo nuestro trabajo está en realidad dentro del deseo. No podemos alcanzar nada diferente a sus cinco partes, pero podemos mejorarlas. Lo principal es entender que lo que sentimos es nuestra sensación de nosotros mismos y de los fenómenos que pasan a través de nosotros.
(80623)
De la 4º parte de la Lección Diaria de Cabalá del 6/15/12, “La Esencia de la Sabiduría de la Cabalá”

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