Un embrión: ¿Un extranjero o un nativo, de la Tierra o de lo Alto?

En las noticias (de New Scientist): “Es uno de los grandes misterios del embarazo: cómo un feto evita ser atacado por el sistema inmunológico de la madre. …”

“El cuerpo  de los mamíferos usualmente responde a las células o tejido extraños mediante la liberación de químicos que promueven la inflamación y convocan a las células del sistema inmunológico llamadas células T, para que destruyan a los invasores. Pero durante el embarazo, algo anula este proceso. Esto significa que a pesar de contener material genético del padre, el embrión puede implantarse en el útero de esta madre y crecer ahí de forma segura, sin provocar una reacción del sistema inmunológico”.

“El equipo de Erlebacher [Adrian Erlebacher de la escuela de medicina de la universidad de Nueva York y sus colegas] encontraron que las células del endometrio, el recubrimiento del útero donde se implanta el embrión, no produjeron las señales químicas usuales que provocarían la inflamación y convocarían las células T al sitio. Una inspección más detallada de las células endometriales reveló cambios en la estructura del ADN alrededor de los genes que usualmente producen esas señales celulares, teniendo como resultado el que fueran silenciadas. …”

Mi comentario: La anulación de la síntesis  de proteínas para el señalamiento del cuerpo extraño ocurre bajo la influencia de fuerzas “antinaturales” de amor y otorgamiento, que surgen en el cuerpo egoísta con relación a su progenie que se desarrolla en este. Esto es debido a la penetración de la Luz superior en el deseo que ésta creó en la primera de las cuatro etapas de la expansión de la Luz. Y la Luz en el deseo le da al deseo su propiedad, la propiedad de crear, la cual es similar al proceso de reproducción, gestación y nacimiento.

El proceso de concepción, nacimiento, amamantamiento, y crianza, es similar al acto de creación del Creador. Ocurre en la etapa 2, Bina, que quiere ser como la etapa 0, Keter. Así, en el nivel instintivo del deseo (0, 1, 2, 3), la criatura, la cual es forzada por el deseo, se vuelve similar al Creador. Y en la cuarta etapa de su desarrollo, se fuerza a sí misma a volverse como el Creador de manera consciente, a alcanzar Su actitud hacia las criaturas y a compararse a sí mismo con Él, en el proceso de su corrección; es decir, reproducción espiritual, desarrollo del alma: su concepción, desarrollo prenatal, nacimiento, amamantamiento, y crecimiento, hasta la completa equivalencia con el Creador.
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