Deseando solo otorgar

Baal HaSulam, Shamati, artículo 30, “El más importante es desear sólo otorgar”: Lo más importante es sólo otorgar a causa de Su grandeza, puesto que cualquier recepción es deficiente. Es imposible abandonar la recepción, sólo puede hacerse para tomar el otro extremo, es decir el otorgamiento.

Nosotros estamos presentes en un solo estado: en el campo de información que pertenece al atributo de otorgamiento. Sólo existe este campo de fuerza, y su fuerza es la fuerza del otorgamiento. Así es como se nos revela ésta a nosotros.

Dentro de esta fuerza yacen sus fundamentos, los cuales no alcanzamos: la forma abstracta y la esencia. Lo que alcanzamos, como nos dicen los cabalistas, es el campo de fuerza cuya fuerza se caracteriza por el otorgamiento.

Con el fin de existir de forma independiente dentro de este campo, fuimos creados a partir de la fuerza opuesta, la fuerza de recepción. Si la persona experimenta simplemente todo lo que fue determinado por su propia naturaleza y no se cambia a sí misma, entonces dentro de ese campo unificado, ella siente la realidad llamada “este mundo”. Cada uno puede absorber personalmente esta imagen en sí mismo y vivir a través de ella. Este mundo es llamado imaginario porque no sentimos lo que existe realmente por fuera de nosotros y es como si existiéramos en un estado inconsciente y viendo un sueño inspirado por las vibraciones de la percepción imaginaria.

Dentro de este sueño, nosotros estamos desarrollándonos cada vez más hacia el despertar y la conciencia. Toda nuestra evolución, toda nuestra historia se ajustan a este proceso.

¿Cómo podemos sentir la verdadera realidad externa, en la que realmente existimos? ¿Cómo explorar este campo de fuerza superior que nos creó, nos sostiene, influye en nosotros, y que nos desarrolla constantemente con el fin de apegarnos a ella?

Hay dos caminos:

1.     El primero es llamado “el camino del sufrimiento“: Ya sea que lo queramos o no, bajo la influencia del campo de otorgamiento, seguiremos desarrollándonos y aun así queremos conocer a Quien nos gobierna, nos influye, nos desarrolla y nos guía. El sufrimiento nos obligará a llegar a la raíz de su causa y a descubrir que sufrimos por causa de Él, porque ésta es la manera en la que Él nos afecta.

Entonces, tendremos que llegar a conocerlo, a acercarnos a Él en nuestros intentos por cambiar Su gobierno. Y, al igual que los primeros cabalistas, a través del sufrimiento, descubriremos que este campo, esta Fuerza que actúa sobre nosotros, querremos ser semejantes a ella por medio de la unión de unos con otros. Esto es llamado la ley de la equivalencia de propiedades.

¿Por qué es necesaria? El hecho es que a través de esta, seremos iguales a Él: eternos, completos, y perfectos, y al mismo tiempo, seguiremos siendo independientes. Después de todo, si estuviéramos dentro de Él, bajo su completo gobierno, entonces sería como si ni siquiera existiéramos. Sin embargo, nuestro desarrollo contiene una polaridad: Dentro de nosotros, crece una fuerza opuesta al campo de otorgamiento, y, al mismo tiempo tenemos que trabajar en nosotros mismos para llegar a ser semejantes a Él.

2.     Si no queremos atravesar el camino del sufrimiento, sino el camino de la Luz, a través de la buena influencia del campo del otorgamiento, entonces revelamos una simple ley: Con el fin de seguir siendo independientes, tenemos que exigir de esta Luz los cambios que acompañan nuestro crecimiento. Si yo exijo y el campo ejecuta, entonces no hay ningún problema en seguir siendo independiente mientras que al mismo tiempo comienzo a hacerme similar a Él. Después de todo, yo mismo, en contra de mi propio deseo, le pido a éste que me cambie.

De esta manera, durante el curso del desarrollo, yo incluyo dos fuerzasdentro de mí:

  • ·       La fuerza opuesta a este campo: el campo está totalmente dirigido hacia el otorgamiento, mientras que yo estoy totalmente dirigido hacia la recepción;
  • ·       La forma de otorgamiento, que yo invisto sobre mi fuerza de recepción

Dentro de mí existe una fuerza de recepción, el cruel deseo egoísta que anhela sólo el beneficio personal, mientras que en la parte superior de éste, yo invisto la forma opuesta, la fuerza de otorgamiento y amor. Pero, ¿cómo puedo saber cómo pedir la fuerza de otorgamiento? Después de todo, yo aún no sé qué es. Todo lo que pueda yo imaginar, todas mis especulaciones, están basadas en la fuerza de recepción, la cual no me permite exigir verdaderos cambios en mí mismo. Todo lo que pida basado en mi propia naturaleza, siempre se dirigirá hacia la recepción, a veces de manera oculta o camuflada, pero no obstante está dirigido hacia la recepción.

¿Cómo puedo pedir que este campo me dé una verdadera fuerza de otorgamiento que comience a revelarse en mí de la misma manera que lo hace la fuerza de recepción, para poder tener dos fuerzas opuestas entre sí?

Para ello se nos dio una existencia especial: Nosotros vemos como si viviéramos en un mundo lleno de gente como nosotros. Y si yo quiero obtener un deseo dirigido hacia el otorgamiento, tengo una súplica por el otorgamiento, entonces puedo unirme con otros, al menos con otra persona. Después de todo, la pluralidad mínima es de dos. Pero los cabalistas dicen que es mejor que haya al menos diez de nosotros, puesto que se trata de una cantidad completa. Yo necesito empezar a unirme con ellos a fin de alcanzar el deseo de otorgar.

¿Cómo nos unimos? Los cabalistas, quienes descubrieron el método, también nos explican esto: yo tengo que sentarme con ellos, comer y beber, estudiar entre ellos, y lo más importante, mantener la intención: ¿Qué quiero lograr a través de todas estas acciones? Es importante no olvidar que mi intención es obtener un deseo de otorgar. Sobre esto escribe Baal HaSulam: “Lo más importante es querer sólo otorgar”.

Resulta que yo trabajo con las personas que desean la misma cosa, estamos juntos en un grupo, y alguien nos enseña. Cómo llegó a suceder todo esto, no lo sabemos, como por accidente. Pero, en realidad, el campo mismo nos conduce de la misma manera que un campo electromagnético sitúa la limadura de hierro a lo largo de las líneas de equilibrio. En la “Introducción al Estudio de las Diez Sefirot” Baal HaSulam escribe que el Creador pone a la persona en un grupo y le dice: “Esto es para ti, tómalo. Aquí está tu libre elección. “Y la elección es sólo ser fortalecido, junto con los amigos en el camino hacia el deseo de otorgar. Nosotros mismos no podemos lograr el deseo, debido a que ese deseo es el Creador. Sin embargo, estamos obligados a querer este deseo entre nosotros, y luego, al sentir la necesidad de hacerlo, yo sentiré en mi corazón que carezco del otorgamiento y que quiero ser un dador.

¿Por qué? Yo ni siquiera lo sé. Esto sucede por sí solo después de mucho tiempo, cincoaños, o quizá diez. Por esto se nos dio esta vida. Poco a poco, en el corazón de la persona aparecen el deseo y la necesidad por el atributo de otorgamiento.

Aquí todo está sujeto a simples “fuerzas físicas”: Cuanto más agudamente experimente mi corazón la necesidad de llegar al otorgamiento, más poderosamente me afecta el campo de otorgamiento. Así es como nos acercamos más: yo lo hago de acuerdo a mi necesidad de ella, y ella, de acuerdo a la fuerza de otorgamiento dirigida hacia mí. Como resultado de ello, comenzamos a sentirnos unos a otros, y a obtener cambios internos: Además de la fuerza natural de recepción, aparece dentro de mí una fuerza de otorgamiento.

Así es como se desarrolla la forma correcta: El deseo de recibir en el interior y el deseo de dar en el exterior, una forma de hombre (Adam), similar (Domeh) al Creador. Su deseo de recibir, la “materia” de la creación, permanece, mientras que el exterior está cubierto con un ornamento, una “envoltura”, un deseo de otorgar.

Así que en primer lugar, yo tengo que querer otorgar, y cuando este deseo alcance un cierto grado de tensión en el corazón, el campo influye en mí por inducción, introduciendo dentro de mí la fuerza de otorgamiento.

Finalmente, ésta se inviste en mí y yo me vuelvo una especie de “explorador” que siente o “sensor”, para este campo. Supongamos que recibí en mi interior diez gramos de deseo de otorgar. En primer lugar, a través de esto yo nací, en otras palabras, comienzo a sentir el campo que me rodea, siento que existo dentro de él, siento sus propiedades, su actitud hacia mí, y mi actitud hacia él. Además del nivel material actual, entro en una relación con este campo en un nuevo nivel, que es llamado el mundo espiritual, y esto, en esencia, es la forma en que alcanzamos al Creador.

Este campo contiene toda la información sobre el pasado, presente y futuro, sobre todo lo que me sucede a mí y al mundo entero. La persona que mantiene la conexión con este campo, empieza a entender cómo hacer contacto con élde manera correcta, qué pedir de él. A través de este, nos encontramos en un enorme flujo de información que llena toda la realidad. Aquí aprendemos quién es el Creador, qué es este campo, cómo establecer contacto con él, y cómo operar todo el sistema. Así, el hombre asciende cada vez más alto, se incluye cada vez más en el mundo espiritual. Y todo esto sólo proviene del deseo de otorgar que recibió de este campo la persona misma.

Volviendo al deseo de otorgar: En esto hay una condición, uno tiene que querer llegar a ser un dador. ¿Y quién querría eso? Las personas especiales que tienen un punto en el corazón, es decir, aquellos que tienen una pequeña carga que los dirige hacia el campo del otorgamiento del cual forman parte.

¿Y qué sucede con los demás? Los otros no pueden esforzarse por eso. Al igual que los primeros cabalistas, ellos pueden revelar este campo a través del camino de sufrimiento y las desgracias, angustiándose, sin entender la razón de lo que está sucediendo y, en general, sin entender para qué viven.

En la medida en que este estado se vaya formando, estaremos llegando al punto actual, único en la historia. El camino del sufrimiento del mundo ha sido más o menos revelado hoy. Muchas personas, incluso si no los siete billones, ya están haciéndose las preguntas: “¿Para qué vivimos? ¿Cuál es el significado de la vida? ¿Por qué estamos sufriendo?” Estas preguntas que vienen de ellos, no pueden recibir una respuesta. Además, ellos no saben hacia dónde y cómo dirigir su sufrimiento. Después de todo, ellos no entienden y no siente nada, a excepción de este mundo.

Aquí llega el turno de las personas con un punto en el corazón: nosotros estamos obligados a volvernos para los demás lo que el Creador es a la creación. Después de todo, somos nosotros quienes somos capaces de conectarnos con el campo del otorgamiento, y este es nuestro propósito, el cual Baal HaSulam describe en el artículo “Arvut” (Garantía mutua). Por eso nos despertamos en masa hacia la fuerza superior, mientras que los demás reciben de nosotros este despertar. Este es nuestro trabajo.

Por lo tanto, “lo más importante es querer sólo otorgar”. Nosotros somos capaces de desear esto a conciencia, porque se nos dio una partícula, una chispa de su campo, y con su ayuda podemos dirigir nuestro rumbo, y aspirar hacia este campo con el fin de revelarlo. Al unir nuestras chispas, seremos capaces de exigir de éste la fuerza del otorgamiento. Mientras que los demás no son capaces de hacerlo, ellos necesitan de nuestra guía.

(81119)
De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 6/21/12, Shamati # 30

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¡Haznos desear!

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