El único presente del Creador

Pregunta: Sabemos que sólo podemos recibir placer del Creador si es importante para nosotros. Resulta que incluso si existe un muro frente a mí, todo depende de qué tan importante es este para mí.

Respuesta: Tanto Rabash como Baal HaSulam mencionan el ejemplo de la novia que está satisfecha si alguien al que considera importante acuerda casarse con ella. Mediante eso, es como si él la “comprara”. Pero él no pagó nada; él no le dio nada, ¿entonces por qué está satisfecha con eso? Porque él es importante para ella.

¿Qué recibe nuestro deseo del Creador? Nada. Pero Él es grande, y estamos listos para la “boda”; estamos de acuerdo en adherirnos con Él con corazón y alma en adhesión infinita, absoluta. El Creador te “compra” sólo con Su importancia. Es lo único que adquieres al desarrollarte, y esto es lo que te llena.

Nuestro deseo que crece gracias a la Luz, la cual recibió otorgamiento del Creador ¿qué quiere disfrutar? En realidad, quiere disfrutar la grandeza y nada más. No podemos disfrutar el placer en sí; esto sólo sucede en nuestro mundo con placeres imaginarios que vienen del Creador hasta el punto de algo a partir de nada. Los placeres de este mundo sólo están disponibles para sostenernos hasta que comenzamos a entender la grandeza del Creador. Todos los niveles espirituales están en el reconocimiento de Su grandeza, y con Su ayuda disfrutas si quieres otorgarle a Él.

Por otra parte, la inclinación al mal, el Faraón es el intento de disfrutar directamente, pero una vez más sólo la grandeza del Creador. Esto es llamado placer espiritual.

Parece que la grandeza es necesaria sólo con el fin de superar nuestro ego y más adelante seremos capaces de disfrutar con el fin de otorgar, pero no es así; todo nuestro trabajo es elevar la grandeza del Creador en nuestros ojos. Mediante eso desarrollamos nuevos deseos, y el énfasis se mueve de recibir placeres directos egoístas a recibir placer de Su grandeza; así, al menos llegamos a las Klipot (cáscaras), y esto no es para nada simple.

La grandeza del Creador nos sobrepasa, y es muy difícil salir de este cautiverio. Después de todo, toda la creación es la esencia de los peldaños de la escalera. Cuando alguien de un nivel más elevado hace brillar en mí algo de su grandeza, entonces me rindo, me vuelvo adicto a la raíz y de ahí en adelante es mi “jefe”, el “rey”.

Pero quiero operar de forma diferente, de forma consciente, y de forma inteligente. Quiero resistir la ventaja que el superior tiene sobre mí; no quiero ser sobornado por Su importancia y Su poder.

Esto significa que no se trata de recibir de Él, estamos luchando por el nivel de importancia. No quiero trabajar sólo por el beneficio del superior simplemente porque Él es grande. Mediante eso simplemente me anulo de forma natural.

Pregunta: ¿Esto significa que todos los libros de Cabalá y todas las épocas de desarrollo fueron dedicadas sólo a una cosa, al reconocimiento independiente de Su importancia?

Respuesta: Es correcto, y no es coincidencia que el mundo moderno esté tan confundido y nadie sepa qué sucede. Al fin y al cabo, todo progresa sólo alrededor de un punto de adhesión.

Pregunta: Pero aun así, no hay nada más importante en este mundo. No estoy tratando de elevar la importancia de algo de forma artificial ¿Todos los mundos y todos los niveles están destinados para eso?

Respuesta: Fueron creados como un resultado de la Luz que llenó el deseo y le dio diferentes formas ¿Con qué nos llena el Creador? ¿Qué placer obtiene Él al haber creado al ser creado sólo para que quiera eso? Es más ¿Tiene el Creador algo más que la fuerza de otorgamiento? No. Él creó mecanismos de percepción en el ser creado, niveles específicamente para esta fuerza de otorgamiento; nos desarrollamos sólo de acuerdo a esta importancia.

¿Dónde están los placeres que Él ha preparado para mí? ¿Dónde están los refrigerios que ha preparado el anfitrión de acuerdo al famoso ejemplo?

No existe ni siquiera una onza de placer de la manera en que te la imaginas. No hay refrigerios, aun cuando así lo parece, es sólo una ilusión. En nuestro mundo te conformas con un pequeño placer, devoras manjares, pero no eres llenado. Así que deshazte de las ilusiones y comienza a discernir los niveles de la grandeza del Dador. Es entonces cuando comenzarás a calcular las cosas dentro de los límites de tu percepción.

Ahora podemos entender lo que sucedió en la primera restricción. Maljut comenzó restringirse cuando descubrió que recibe en relación al Dador; descubrió una brecha entre el receptor y el Dador y no entre el hambre y los deliciosos refrigerios. Es la grandeza del Dador lo que me saca de mí mismo. No calculo este “placer”, sino que el placer que viene del Dador. Cuando descubro el otorgamiento de Su parte y la recepción de mi parte, me lleno de vergüenza, pero no por los refrigerios que disfruto, sino vergüenza cuando veo Su grandeza comparada con mi bajeza.
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De la cuarta parte de la Lección diaria de Cabalá 17 de julio del 2012, “Introducción a El Libro del Zóhar”

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