En anticipación a la felicidad

En este momento, nosotros existimos en un estado en el que el egoísmo ya no está empujándonos desde atrás, no hay un propósito que nos jale hacia adelante, y en la esfera de nuestra existencia, la naturaleza misma está advirtiéndonos desde todos los lados que hemos superado todos los límites de su explotación y que esto ya no puede seguir así. Cada día, estamos destruyéndonos a nosotros mismos más y más, y como pequeños egoístas necios, no sentimos que mañana no tendremos nada que comer y beber, nada que respirar, que no seremos capaces de proporcionar incluso lo necesario para suplir las necesidades básicas.

Llegamos a un punto nuevo, muy interesante donde tenemos que entender cómo podemos reconstruirnos a nosotros mismos y nuestra relación con el mundo y la naturaleza, con el fin de proporcionarle a la humanidad una vida normal en los siglos venideros, donde, por un lado, usaremos los recursos naturales con mucho cuidado, dentro de los límites del consumo económico y razonable, y por el otro, le daremos a la gente una meta y una motivación para actuar de esta manera.

Esta meta debe explicarle a la persona que la vida con limitaciones y equilibrio razonable es atractiva, benévola, que ésta lo llena y le da las sensaciones especiales que todas sus oportunidades anteriores no podían darle.

¿Dónde se puede encontrar una meta tan atractiva, como un sueño luminoso, que la persona se despierte feliz y trabaje con alegría? Además, en la nueva sociedad reconstruida, la gente trabajará sólo dos o tres horas al día con el fin de proveerse de todo lo necesario, y a parte de ello tendrá un montón de tiempo libre.

Y ¿qué hará durante el resto del tiempo la persona moderna? ¿Yacerá en el sofá, verá la televisión, beberá cerveza, y verá el fútbol? ¿Cómo puede ocuparse para que todas sus necesidades egoístas, o la desesperación, la alienación y la impotencia de repente se conviertan en emociones positivas, para que se transformen en algo brillante alegre, y que esto le proporcione un llenado? ¿Cómo puede hacerse esto?

Así que el siguiente estado de la humanidad nos plantea varios desafíos: darle a la persona la emoción y llenado en su vida consciente en vez de hacerlo en la vida simple y limitada.

Para eso necesitamos criarlos, educarlos, y ofrecerles la posibilidad del llenado. ¿Con qué? Aquí descubrimos una oportunidad verdaderamente nueva en la que la persona comienza a ser llenada con algo superior a nuestra vida ordinaria, porque ella ya no puede llenarse a sí misma con comida, sexo y familia. Ya no puede llenarse con dinero, poder, honor, y conocimiento, puesto que, incluso eso llega a un determinado final racional. Y lo único que permanece es el grado siguiente, el séptimo, su desarrollo espiritual que está por encima de los deseos básicos anteriores. Este desarrollo espiritual se produce cuando la persona comienza a revelar su grado siguiente de existencia en unidad con los demás.
(82120)
De una “Charla sobre educación integral” del 5/25/12

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