Leyes sin escapatoria

Pregunta: Al describir nuestra condición, Baal HaSulam cita el ejemplo de un gusano que vive en un rábano, el cual finalmente sale a la luz. Supongamos que dos gusanos se decidieron a salir, pero en el camino uno de ellos se desesperó, ¿por qué sucede eso?

Respuesta: Esto sucede porque el Creador lo trae el “endurecimiento de corazón”, y el gusano no están de acuerdo: “¿Cómo puede ser? ¿Por qué alguien no ha pavimentado el camino? ¿Por qué todo es de esta manera y no de una manera diferente? “El orgullo es lo que humilla a la persona y es lo que la saca del camino.

Pregunta: ¿Qué debería hacer el otro gusano en esta situación?

Respuesta: Trata de ayudar en todo lo que pueda. Pero no está en nuestro poder hacer el trabajo del otro.

Lo principal aquí es bajar la cabeza, bajar la nariz y aceptar las rígidas leyes de la naturaleza. Hoy en día, tú no las entiendes, y no importa cuán duro grites, nada cambiará. Tú puede maldecir la ley de la gravedad de la misma manera, ¿conseguirás como resultado algo “mejor”, dejará de afectarte?

Debemos entender que estamos en un mundo de leyes absolutas y sólo cumpliéndolas podemos avanzar. Pero si nos resistimos, las leyes operarán en consecuencia. Esta es la diferencia entre el camino de la Torá y el camino del sufrimiento.

Lo mismo sucede en nuestro mundo, pero aquí vivimos en una sociedad con leyes caseras artificiales, y por eso nos parece que todo es cuestión de comprar y vender, y que todo puede “torcerse”, y que tú sólo necesitas esperar la oportunidad adecuada.

Por otro lado, al salir hacia el Creador, descubrimos que no hay nada más fijo y absoluto. O trabajamos con Él de una manera buena o lo hacemos de la maneramala, no hay estados intermedios.

Así que, cuando el gusano siente el “endurecimiento del corazón”, debe entender que no tiene otra opción. Nuestro problema es que tenemos la falsa esperanza de que el mal estadodesaparecerá por sí mismo y vendrá el bueno por sí mismo. Recordemos el dicho: “Lo que la mente no hace, el tiempo lo hará”. Pero lo hará sólo si durante ese tiempo yo trato de hacer todo lo posible a pesar de la mente y a pesar de la falta de comprensión de lo que está sucediendo.

Durante una tormenta no tiene sentido que nos sentemos y esperemos a que llegue el buen tiempo. Yo tengo que actuar, incluso tontamente, sin una mente, pero aun así actuar, esforzarme. Luego el tiempo hará lo que la mente no hace.

En otras palabras, por medio de las actividades de muchos, yo hago lo que la mente, probablemente haría sin ninguna demora.

(82783)
De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 7/12/12, “Introducción al Libro del Zóhar”

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