Nacido de una “sombra de santidad”

Cuando comenzamos a sentir algo con respecto a la fuente de la Luz y la Luz en sí, éste es un nivel avanzado. Nosotros queremos descubrirla, percibirla, manejarla. Es un nivel elevado en el desarrollo del ego llamado “Faraón”, quien pregunta: “¿Quién es el Señor al que debo escuchar? ¡Yo quiero manejar mi vida por mi cuenta!”

 Estoy de acuerdo en que el Creador existe y que maneja el mundo, ¡Pero yo quiero manejarlo en lugar de Él! Tras muchos golpes, cuando veo que no puedo hacerlo, comienzo a entender lo que sucede, la verdadera meta de Aquel que lo maneja, qué quiere, y con qué propósito.

Entonces siento que el ocultamiento del operador se debe a mi deseo de revelarlo con el fin de manejarlo a Él. He aquí el por qué el operador se oculta hasta que yo comience a sentir que no hay opción y me rinda, yo decido llegar a conocerlo. Entonces, nace una actitud especial hacia el Creador en el ser creado, quien quiere tomar Su lugar. Ahora él cambia su actitud a tal grado que quiere parecerse al Creador. Él entonces comienza a descubrir el plan del Creador. Hasta entonces él esperaba tener la oportunidad de manejar el mundo, de conocer sus leyes, y cambiarlo al antojo del deseo de recibir.

Pero después él comienza a entender que es imposible y que es mejor contactar al Creador para seguir Su plan y tratar de seguirlo a  Él, lo cual es llamado “observar las leyes de la naturaleza”. Ahora él entiende que hay reglas para todo el camino que ha experimentado. Todo está sujeto a una fórmula especial y es mediante el ocultamiento que la persona tiene la oportunidad de participar en su propio crecimiento.

A pesar del vacío que él siente en sus vasijas de recepción, puede elevarse por encima de ellas e identificarse con el plan superior, con el Operador. Entonces su deseo de recibir no se interpone, sino lo opuesto, la mala sensación empuja a la persona a salir de sí misma, a salir de su ego, ya que en éste sólo siente dolor. En este caso es más fácil que la persona se eleve por encima de su dolor, por encima de su deseo de recibir, y se adhiera al plan superior con el fin de avanzar conscientemente, al conocer al Operador.

Entonces ve que la sombra que ocultó los placeres y al Creador de él, en realidad actuó en su favor. Se nos dice, “Me deleito al sentarme bajo Su sombra y Su fruta es dulce a mi paladar”, lo cual significa que él ya recibe placer del ocultamiento puesto que ve  que ha vuelto a nacer por causa de este. Esto es debido a que el Creador nunca quiso causarle dolor; el Creador es bueno y benévolo. El vientre de una madre (Rejem en hebreo) viene de la palabra en hebreo Rajman (misericordioso), y aun cuando el nacimiento de la persona se lleva a cabo bajo una gran presión y con dolores de parto, viene del amor y misericordia que el Creador le muestra a la apersona.

 La persona debe analizarse constantemente y ver bajo que sombra está, si está bajo la “Sombra de Santidad” o la “Sombra de la Sitra Ajra” (el otro lado). Esto es determinado por la forma en la que ella sale de cada situación, y a hacia dónde lo lleva esta sombra, hacia qué acciones lo dirige, y cómo determina su estado. Puede ser que ella sienta que le ayuda a cercarse al Operador, lo que significa que el Operador parece estar jugando con ella, atrayendo su atención e invitándola a conocerlo a Él. Entonces la personas ve que la sombra no estaba en el Operador, tampoco en el Creador, sino en su propio ego.

Pero la persona puede no entender todo esto y exigir sólo una cosa: que la sombra desaparezca del mundo. Aquí se resuelve la cuestión principal, ¿puede la persona atribuirles todas las sombras a su deseo de recibir y entender que así es como el Creador lo ayuda a restringir su deseo y crear un Masaj (pantalla) y la Luz que Retorna y acercarse al Creador?

(81335 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 18 de Junio del 2012, Shamati # 8)

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