No hay lugar para errores

Hay sólo un deseo que fue creado, el de recibir placer y deleite, y no hay nada más que pueda atribuírsele al ser creado. Todo lo demás es la corrección de la creación, la forma externa que el deseo de recibir puede adoptar a medida que la Luz influye sobre él.

Existen el superior, que es otorgamiento, y el inferior, que recibe. El inferior puede recibir tal otorgamiento del superior que cambiará su forma externa; como un lobo vestido de oveja, ¡pero que sigue siendo un lobo! Esto es lo que hacemos realmente con nuestro ego, con el mal que hay en nosotros, al tratar de darle una forma similar a la del Creador.

Debemos entender que todo sucede en el deseo de recibir, ya que esto nos hace enfrentarnos al hecho de que todo depende de nosotros y todo se lleva a cabo dentro de nosotros. No hay nada en el exterior; toda la realidad está dentro de nosotros, en nuestro deseo de recibir.

El deseo siempre permanece como deseo, y yo no debo tratar de cambiarlo. Yo no debo aumentarlo o disminuirlo, torturarme con ayunos o castigos. Sólo tengo que exigir que el Creador cambie la forma de mi deseo y la haga similar a Él.

No hay ninguna otra acción, excepto volverme hacia la Luz, por medio de la cual puedo lograr un verdadero cambio. De cualquier otra manera, sólo me haré daño y distorsionaré la naturaleza. ¿Cómo puedo hacer algo por mí mismo con mis deseos? Es incluso ridículo pretender esto. Si la persona actúa de esta manera, distorsiona todo su camino, su percepción, su comprensión y su enfoque.

Esto es lo que hace toda la humanidad, al esperar lograr algo por medio de diferentes acciones como revoluciones en la ciencia y en la sociedad. Todas nuestras acciones hasta este momento, comenzando desde el instante en que bajamos de los árboles, se volvieron humanas y comenzaron a desarrollarse, y sólo estaban destinadas a mostrarnos que eran equivocadas.

Ahora estamos al borde de un cambio, y al examinar toda nuestra evolución, vemos que ha sido el deseo egoísta el que nos ha obligado a seguir completamente este camino. Todo lo que hemos hecho hasta ahora ha sido un gran error.

Era imposible evitarlo ya que es imposible avanzar sin la revelación del mal. Pero el error fue tratar de lidiar con nuestros deseos, limitarlos o llenarlos y cambiarlos nosotros mismos. Siempre esperábamos alcanzar una vida mejor de esa manera, pero cada vez que estábamos equivocados recibíamos golpes en vez de placeres.

Ahora tenemos que sopesar las cosas: ¿vale la pena ir por este camino? Es imposible en este momento, aunque lo quisiéramos. No seremos capaces de avanzar a fin de ir hacia adelante corrompiendo nuestro deseo de recibir; ¡no tenemos a donde ir! Todos los sistemas han llegado a un callejón sin salida y no pueden llenarse más.

Si seguimos en la misma dirección, lo único que podemos esperar es una guerra mundial como el definitivo y último golpe. Nosotros podemos empezar por medio de cambios conscientes o trayendo terribles aflicciones sobre nosotros. Pero todo el proceso fue necesario para llevarnos al reconocimiento del mal, a nuestro enfoque de la corrección de nosotros mismos y del mundo.

(82947 – De la 3º parte de la lección diaria de Cabalá del 2 de Julio del 2012, El Estudio de las Diez Sefirot)

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