Pasos sobre un gran camino

Baal HaSulam, Introducción al Libro del Zóhar, ítem 14: Así necesariamente encuentras que en general, existen tres estados del alma:

El Primer Estado es su presencia en Ein Sof, en el Pensamiento de la Creación, donde ya tienen la forma futura del Final de la Corrección.

El Segundo Estado es su presencia en los seis mil años, los cuales fueron divididos por los dos sistemas ya mencionados en un cuerpo y un alma. Se les entregó a ellos el trabajo en Torá y Mitzvot con el fin de invertir su deseo de recibir y convertirlo en deseo de otorgar contento a su Hacedor, y no a ellos mismos en absoluto.

El Tercer Estado es el final de la corrección de las almas, tras la resurrección de los muertos. En ese momento, llegará también a los cuerpos la completa corrección, porque entonces ellos voltearán la recepción para sí mismos, que es la forma del cuerpo, para asumir la forma del otorgamiento puro. Y se volverán dignos de recibir para ellos mismos todo el deleite, placer y agrado en el Pensamiento de la Creación. Y con todo eso, alcanzarán una fuerte adhesión mediante la fuerza de su equivalencia de forma con su Hacedor.

Ahora estamos pasando por la fase de preparación. Después viene la fase del temor, Bina, Jafetz Jesed, otorgar con el fin de otorgar. Después viene el nivel del amor, recibir con el fin de otorgar.

En general, pasamos por esos tres niveles. En el camino, nuestro deseo de recibir se nos revela cada vez más, y es corregido en correspondencia, primero mediante “restricción”, y después mediante el atributo de Bina, después mediante el atributo de Jojma, hasta que llega al nivel de Keter.

Ahora estamos a punto de iniciar la segunda fase de la que habla Baal HaSulam, el sistema de los mundos de ABYA con el fin de llegar eventualmente a la tercera fase y regresar a Ein Sof (Infinito).

Mientras tanto, sin embargo, estamos en “nuestro mundo”, es decir en el nivel más bajo de percepción del deseo fragmentado, que fue creado tras el descenso del mundo de Ein Sof. Podemos decir que esta realidad es imaginaria; podemos decir que estamos viviendo en un sueño, pero de una manera u otra, es a partir de esta realidad que comenzamos a despertar.

Cuando despertemos, no descubriremos nada nuevo, sino sólo lo que está dentro de nosotros. Al trabajar correctamente en nuestro deseo de recibir, descubrimos estratos cada vez más profundos e internos, y así crecemos. Esos estratos están divididos en los niveles de los mundos BYA, Atzilut, etc., todo el camino hasta el nivel de Ein Sof. Todos ellos son revelados en nuestro deseo de recibir. Ahora nuestro deseo de recibir es pequeño, como el de un bebé, pero después comienza a crecer, se tiñe de diferentes colores, y toma diferentes atributos con respecto a la fuerza interna llamada el Creador que nos revive.

No sé quién es Él o qué es Él, pero quiero alcanzarlo. Después de todo, Él está dentro de mí, Él es la fuente de todos mis poderes y quiero alcanzar su raíz dentro de mí. Para hacer eso, tengo que parecerme a Él. Yo realmente no alcanzo al Creador en sí, ya que esto es imposible, sino que alcanzo Sus atributos, Su actitud, las acciones que Él lleva a cabo en mí. Si llevo a cabo las acciones que Él realiza, lo entenderé a Él, de acuerdo al principio de “Por tus acciones Te conoceremos”.

Este es el alcance, no puedo entrar en el Creador, pero puedo realizar acciones que son idénticas a las de Él y mediante ellas entender quién es Él, qué piensa Él, qué quiere Él.
(81618)
De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 6/28/12, “Introducción al Libro del Zóhar”

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