Persistencia en las nimiedades valiosas

Nuestro trabajo principal es la persistencia. No descuides ningún momento, ni la más pequeña oportunidad sobre la que está basado el principio de “he trabajado y he hallado”.

La persona por lo general comienza a sopesar las cosas y a hacer cálculos egoístas, al igual que en la vida cotidiana: ¿Vale la pena levantarme e ir a trabajar ahora? Y ella decide que por 200 dólares, está dispuesta a levantarse, pero que por 50 dólares no tiene sentido levantarse y hacer un esfuerzo.

Quizás desde la perspectiva del ego éste es un cálculo correcto, pero si hablamos de trabajar con el fin de otorgar, entonces tenemos que tener en cuenta que ¡nuestro beneficio está en cuánto damos, en cuánto avanzamos hacia el Creador! Y aquí, incluso un centavo puede no valer un centavo, sino miles de millones de dólares. Todo depende de cuán grande sea aquel a quien le otorgamos.

Así que la cuenta debe ser una cuenta de otorgamiento y no una cuenta de recepción. En la cuenta del otorgamiento, cuanto más insignificante y sin importancia parezca el trabajo, más gratificante puede ser. Esto se debe a que nuestro esfuerzo y la superación del desprecio que sentimos, hacen que este trabajo de menor importancia sea muchas veces más importante.

Lo que parece menor y sin importancia desde mi punto de vista egoísta, se convierte en una gran oportunidad que yo recibo, a cambio de un pequeño esfuerzo; pero esto ocurre si lo volteo todo hacia el otorgamiento. Finalmente, todo se aclarará en el pensamiento. Yo tengo que hacer un pequeño esfuerzo para superar mis dudas, ¿debo lidiar con algo que parece sin importancia? Pero si lo hago y comienzo a trabajar en lo que aparece ante mis ojos corporales como algo sin importancia, ahí yo realizo una acción espiritual.

Así que, aunque en el nivel egoísta parezca que hice algo pequeño y sin importancia, en el plano espiritual tiene un gran valor. Si comienzo a pensar a quién le otorgo, seré capaz de valorar mi beneficio. Lo más importante es la grandeza del Creador. Mi anhelo no es alcanzarlo a Él, sino más bien alcanzar Su grandeza. Esto lo revela a Él y me permite alcanzar la revelación.

La diferencia entre el ocultamiento del Creador y Su revelación está determinada por una sola cosa: Lo depreciamos nosotros a Él o tratamos de sentir Su grandeza. Esta es la única cosa que cambia nuestra vasija y nos lleva a la revelación.

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De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 7/3/12, Escritos de Baal HaSulam

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