Setenta Raíces, Una Verdad

Pregunta: Las naciones de oriente, los chinos por ejemplo, afirman que ya conocen la verdad, pero en realidad no es la verdad ¿Qué podemos hacer al respecto?

Respuesta: Se nos dice: “La sabiduría entre las naciones, créela”. El punto es que todas las culturas y religiones hablan de nuestro mundo egoísta, tratando de insertar en éste un método que nos ayude a evitar el dolor en nuestra vida, en nuestro ego, y que proporcione una respuesta a los problemas actuales e incluso algo de esperanza en la siguiente vida, aun cuando esta parte no se expresa muy fuertemente en la cultura china. Pero las religiones y otras culturas han desarrollado métodos completos tomando la idea de la sabiduría de la Cabalá.

De una manera u otra, se trata de un método egoísta, de cómo existimos en él, esperando una mejor vida en este mundo y en el mundo por venir. Todo esto no tiene nada que ver con cambiar la naturaleza humana. No hay un método que pida y establezca el objetivo de amar a otros como a ti mismo. Mediante esto, la sabiduría de la Cabalá difiere de todos los otros métodos, y es el único método que habla acerca de cambiar al hombre por medio del uso de la fuerza superior y explica cómo hacerlo. Todos los otros medios están encerrados dentro de nuestro ego y usarlos es como tirarte de tu propio cabello para sacarte del pantano.

Además cada método está adaptado a las personas para las cuales fue creado. Supongo que es imposible entender a Confucio si no eres chino. Sus enseñanzas son muy profundas, pero otras naciones las ven como superficiales porque no están adaptadas a su naturaleza y carácter.

No es casualidad que haya setenta raíces para setenta naciones. Cada nación tiene una raíz espiritual propia que en nuestro mundo da a luz a su réplica. De aquí surgen todas las diferencias, incluyendo las diferencias culturales. Supongan que la ópera es para los italianos y que no puedes pensar en los españoles sin pensar en las corridas de toros. Esto es especialmente cierto cuando se trata de filosofía. Es imposible entender a Dante separado de su cultura y su época.

Nosotros sólo fingimos que entendemos las obras maestras del pasado ¿Realmente puedo aprender filosofía japonesa si no soy japonés? Simplemente no seré capaz de penetrarla. Sólo puedo estudiar el material y percibir simpes letras, pero no el espíritu.

No entenderé a Confucio porque internamente no estoy construido como él. Tampoco seré capaz de entender a los nativos norteamericanos. Puedo visitarlos e imitarlos externamente, pero no seré capaz de conectar sus estudios con mi alma.

En el mejor de los casos, puedo sentir otra nación, pero no ser parte de su raíz. Por lo tanto nuestro mundo está lleno de mentiras: nos hemos castrado y privado del llenado interno de las ricas culturas y de las percepciones filosóficas profundas al dejar sólo la externalidad.

Las setenta raíces se mantienen hasta Gmar Tikkun (el fin de la corrección) y sólo entonces desaparecen en el Keter general. Y entonces no puede haber ninguna penetración mutua excepto por doctorados sin sustancia. No hay un gramo de verdad en estos.

Es más, los chinos modernos ven a Confucio a distancia, tampoco lo entienden a profundidad. Pero aún pueden unírsele y de alguna manera conectarse con su raíz, mientras que nadie más puede hacer eso.

Tenemos que conectarnos en amor mutuo por encima de todas nuestras raíces. La fuente las setenta raíces es Zeir Anpin, pero aun ahí no se mezclan, sino que se conectan mediante el Masaj (pantalla). En general, en la espiritualidad todas las diferencias  permanecen e incluso crecen al ascender, ya que nuestros atributos se vuelven más poderosos. Al principio somos cercanos y apenas diferimos el uno del otro, pero más tarde los niveles espirituales se dividen como en un cono, ya que “cualquiera que sea más grande que su amigo, su deseo es mayor”. Nosotros nos conectamos mutuamente por encima de ello, por encima de todos los detalles que percibimos.

Preguntas “¿Cómo?” Cuando coloco tu deseo por encima del mío y tú colocas mi deseo por encima del tuyo, yo comienzo a penetrar las enseñanzas de Confucio, y tú las enseñanzas de Moisés. Pero con el fin de hacerlo, necesitamos un Masaj y primero tenemos que trabajar juntos.
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De la 2º parte de la Lección Diaria de Cabalá del 16 de Julio del 2012, El Estudio de las Diez Sefirot

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