Un cabalista y el mundo

Pregunta: ¿Podemos decir que solo mi actitud separa mi estado actual del siguiente estado?

Respuesta: La actitud lo determina todo, o en otras palabras, la intención. Cuando tú cambias tu intención, cambias los mundos en tu percepción. La diferencia entre este mundo y el mundo del Ein Sof (Infinito) está en la intención. Todos los estados difieren solo de acuerdo a tu actitud, a tu intención. De hecho no existe nada más que el estado de Ein Sof. Todo lo demás es una imagen que dibujamos con nuestra intención.

Pregunta: Hoy no me gusta y odio a la gente con la que tengo contacto durante el día. Por otro lado, si yo los respeto, cualquier contacto con ellos podría darme placer y los ayudaría alegremente todo el día. ¿Es ésta una buena conexión que necesito o es la fuerza que revelara el factor importante aquí?

Respuesta: Esto es lo principal. El punto no es ser “amable” o “dulce”. Tienes que unirte con los demás por que en la unidad descubres al Creador. En la Cabalá, esto es llamado una Mitzva (mandamiento): Tú estás cumpliendo un mandamiento.

En general, el propósito de todas nuestras acciones es para que nos volvamos iguales a Él, como un invitado que se vuelve igual al anfitrión. En otras palabras, darle contento al Creador, así como Él nos lo da a nosotros. Entonces la actitud correcta hacia los demás debe apuntar hacia alcanzar una buena actitud hacia el Creador. Sin esto, ¿Para qué necesito tener buenas relaciones con aquellos que me rodean? ¿Para mi propio bien? Esto es absolutamente contrario a lo que se espera de mí.

Se nos dice: “El final de la acción yace en el pensamiento inicial”, e “Israel, la Tora y el Creador son uno”, es en este principio que debemos establecerlo todo.

Un cabalista usa cualquier contacto con los demás solo para avanzar. El realiza las acciones físicas necesarias para hacer una vida, pero siempre calcula que energía, qué atención se requiere de él para llevar a cabo acciones espirituales y así causarle contento al Creador. Así un cabalista usa el mundo para complacer al Creador.

Pregunta: ¿Disfruta él al hacer esto?

Respuesta: Si, no para disfrutar, sino para llevar a cabo las acciones necesarias. El placer ya no es más la razón de sus acciones.

Tal actitud lo cambia todo y gracias a ellas ves el mundo espiritual. Después de todo, tus relaciones con los otros y con el Creador se vuelven más claras y descubres la red de fuerzas, la red de relaciones, la red de pensamientos, la red de intenciones y la red de operaciones. Esto es lo que existe realmente. Entonces nuestro mundo y su forma se vuelven gradualmente menos importantes para nosotros, mientras se “evapora” en esta red, puesto que se vuelve sin sentido.

(81816 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 1 de julio del 2012, “Introducción al Libro del Zóhar“)

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