Una discusión es una plegaria

Pregunta: ¿Cómo puedes revisar que realmente entiendes la lección desde el punto de conexión con el grupo?

Respuesta: Una persona llega a la conexión por impotencia, cuando se decepciona de todas sus acciones y ve que no llevarán a nada, y que debe hacer algo. Él piensa en sí mismo, en toda su vida, en todos los esfuerzos que ha hecho en vano y eventualmente llega a la conclusión de que sólo puede alcanzar la meta a través del grupo.

El grupo es una estructura espiritual y no los rostros que ves a tu alrededor. Es una fuerza espiritual que es revelada de una manera muy realista, como un refugio seguro. Es como un “platillo volador” que al entrar en este, tengo una oportunidad de tener éxito y si no estoy en este, no tengo oportunidad.

Una persona debe entender esto claramente con el fin de mantener este pensamiento. Él debe saber que al quedarse en el grupo, el cual ve como una colección de fuerzas espirituales, sin duda llegará a un buen resultado. El grupo le permite respirar, y sin este, no tiene acceso al conducto de oxígeno.

Sin embargo, una persona sólo puede llegar a esta descisión cuando siente decepción de sus propios poderes. Nuestras discusiones y talleres nos permiten llegar más rápido a esta conclusión, Sin embargo, lo que escucho son personas hablando de lo que han leído y no desde sus corazones.

Doy una corta introducción, y después hago una pregunta acerca de ello. La pregunta puede ser una continuación de lo que se ha dicho; puede estar en contraste con ello o de alguna manera relacionado con lo que se ha dicho. Sin embargo, todo está hecho intencionalmente. La respuesta no viene de la mente, sino desde el punto de conexión que debe ser alcanzado dentro del círculo de discusión.

Entonces, la respuesta será la respuesta a nuestra plegaria. La discusión debe convertirse en una plegaria que todos queremos clarificar, para encontrar la respuesta. Durante la discusión, cada uno de los diez amigos dice algo, y así nos completamos el uno al otro. Cada uno se anula a sí mismo ante los otros al elevarlos y respetar su opinión. Así, construimos nuestro auto anulamiento y el atributo de otorgamiento que está por encima de nosotros.

El grupo no es una reunión física, sino que adquiere un valor espiritual. Esto es porque el anulamiento del ego y el deseo de estar incorporado en el amigo es ya una acción espiritual. El tópico de la discusión nos aguijonea para clarificar nuestra unidad, la conexión, y el trabajo. Todo esto se convierte en una plegaria (MAN).

Dentro de la conexión en el grupo que alcanzamos mediante esta plegaria, debemos recibir una respuesta (MAD). La respuesta a la plegaria de muchos (MAD) es llamada el centro del grupo. Sentimos una calidez colectiva, una sensación colectiva, la fuerza que nos sostiene a tal grado que nos asusta salir de ahí. No quiero salir de ahí. Quiero permanecer dentro de este centro y crecer ahí. Este es el propósito del taller, el cual tienes que tratar de alcanzar en cada discusión de la pregunta en un lapso de 15 minutos.
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De la tercera parte de la Lección diaria de Cabalá 17 de julio del 2012, El estudio de las Diez Sefirot

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