Una familia es un apoyo y un modelo

Pregunta: Si veo que mi esposo no me aprecia, ¿tengo que dejar de lado esta sensación?

Respuesta: No, no debes extinguir la sensación, sino tratar de elevarte por encima de esta. Estableces una actitud tal en relación a tu esposo que es como si estuvieras recibiendo un amor absoluto de él.

Pregunta: ¿Debo compartir mis sentimientos con él?

Respuesta: Si, por supuesto. Dile, “De acuerdo a mi naturaleza, de forma egoísta, siento que no estoy recibiendo suficiente amor y cuidado de ti. Ya no te preocupas por mí como solías hacerlo; no me traes flores; no me demuestras que te importo. No vivimos como solíamos hacerlo cuando éramos jóvenes, cuando éramos felices juntos y solíamos pasar más tiempo juntos. Hoy, es como si cada uno estuviera sentado en su rincón y mis demandas hacia ti han crecido a tal grado que es como si estuvieran llenando todas nuestras relaciones mutuas.

Pero yo no quiero nada de ti excepto una cosa: En lugar de quejarnos el uno del otro, presentémonos esas quejas a nosotros mismos. Veamos las deficiencias del otro como propias. Hagamos este ejercicio psicológico”.

Este ejercicio le ayudará a cada uno a ver a su pareja como perfecta y a ti mismo como no tan perfecto. Entonces por encima de todos nuestros defectos, nos trataremos el uno al otro como socios, esta es la plenitud real. Eventualmente, a pesar de todo lo que sucede, te trataré sólo con amor, como una madre trata a su hijo de acuerdo al principio “El amor cubre todas las transgresiones”.

Yo demando lo mismo de mi pareja, ya que su actitud hacia mí incrementará mi actitud hacia ella. También necesito un modelo bueno y correcto de ella de manera que trate nuestros esfuerzos en el trabajo por encima del ego de forma seria. Mientras mejor sea el ejemplo de mi pareja, más importante y más elevada me parecerá, y sentiré más respeto hacia ella. Esto me dará el poder para retribuirle hasta el mismo grado.

Por otra parte, yo tengo que elevar a mi pareja ante mis ojos y apreciar el modelo que ella representa. Después de todo, ella supera sus impulsos, y exactamente al mismo tiempo descubro una “debilidad” ya que mi ego tira de mis piernas hacia abajo y no me permite elevarme por encima de mí mismo. Por otra parte, debo siempre ser responsable y ser un modelo para mi pareja y mediante eso darle control sobre sí. Así nos volvemos modelo el uno para el otro. Cada uno trata de ser para el otro tanto un maestro como un estudiante al mismo tiempo; algunas veces la otra persona eleva su cabeza y algunas veces la inclina. Este soporte mutuo ya es la conexión mutua, igual, y correcta. Mediante eso se revela nuestra interdependencia mutual.

Tenemos que descubrir el beneficio que obtenemos una y otra vez el nuevo sistema de nuestras relaciones mutuas, que está basado en concesiones mutuas y en la superación de cada uno sobre sí mismo. Nos elevamos al nivel del amor mutuo al dejar las quejas mutuas por debajo, pero no destruimos nada y no “ocultamos nada bajo la alfombra”, sino que sólo construimos algo nuevo a partir de los mismos bloques, de los mismos impulsos internos que constantemente incrementan el ego.

Por lo tanto, nos sentimos mutuamente dependientes todo el tiempo. Yo debo apoyar constantemente a mi pareja y ser un modelo de superación, y necesito lo mismo de ella. Así nos volvemos verdaderos socios en contra de nuestro ego común, en contra de nuestro enemigo común, al cual llamamos la “serpiente”. Al confrontarla comenzamos a acercarnos y esto nos hace un todo único.

(83549 – De una “Charla sobre formación integral” del 11 de julio del 2012)

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