Una gran aldea

Antes que nada, nosotros necesitamos una formación integral en la que, basados en muchos hechos, en las opiniones de científicos, investigadores, y politólogos, describamos y les mostremos claramente a las personas dónde estamos realmente.

La persona no sabe nada acerca de la vida, además de su trabajo, futbol, cerveza, y todas esas cosas parecen ser algo asegurado. Ella no puede siquiera imaginar que si un día, de pronto la conexión entre nosotros se rompe, entonces todo esto no existirá: ¡ni lo que vemos a nuestro alrededor, ni lo que tenemos en casa! Es decir, nada existiría sin el comercio internacional, sin intercambios políticos, culturales, y militares, sin importar en qué niveles.

En primer lugar, la educación integral habla acerca del camino por el que atravesamos en la evolución, y en el cual estamos encerrados. Y hoy no somos capaces de salir de este. Por el contrario, la evolución continúa; cada día, las naciones y los países, y todo tipo de civilizaciones están atadas la una a la otra cada vez más estrechamente, y lo único que podemos hacer, es aprender a existir de forma integral.

Pero se vuelve evidente que los países no saben cómo hacer esto. Lo vemos en ejemplos del mercado común, en los bancos internacionales, etc. ¿Entonces qué se puede decir acerca de las simples organizaciones de mujeres y niños, e incluso instituciones educativas en las que cada uno tira de la “frazada” hacia sí mismo? Resulta que dentro de esas organizaciones culturales y educativas no es posible llegar a algo en común. Cada uno tira hacia sí mismo, y cada uno piensa que es más grande, mejor, y que los otros deben escucharlo.

Y lo más importante es que el sistema se mueve hacia adelante y está cerrándose, uniéndose, y estrechándose en cada una de las ruedas dentadas, incluso en la más pequeña. Por lo tanto, todos dependen unos de otros.

Si hoy abordas aun simple granjero de China, Rusia, Europa, o América que siembra arroz o papas o produce leche o carne, etc., él te dirá que uno necesita hacer esto o aquello porque en el mundo ocurren ciertas cosas: Argentina produce carne, China algo más, etc.

Yo a menudo me topo con esto. Hace no mucho tiempo estuve en Sudamérica y Norteamérica con personas involucradas en la agricultura. Tenían una enorme consciencia de lo que está sucediendo en el mundo en su campo, y no sólo en su área, sino en áreas relacionadas.

Hoy, un agricultor que siembra, digamos pimientos rojos, conoce todas las noticias científicas relevantes para el cultivo de pimientos rojos y está plenamente consciente de lo que sucede en el mundo en este campo. Resulta que la persona está constantemente encerrada y es completamente dependiente de otros. Sabe que si en algún lugar sucede algo o si su cosecha se pierde porque nadie la necesita, entonces al final, él mismo será pobre.

Esto significa que la sensación general de interdependencia llega hasta las granjas más pequeñas, y en los próximos años llegará incluso a las personas ordinarias.

(83047 – De una “Charla sobre formación integral” del 29 de mayo del 2012)

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