Una vasija para la Luz de vida

En la creación sólo hay una Luz y una vasija para éste. La vasija para la Luz no es el deseo de recibir que el Creador creó, sino el anhelo por el Superior que se deriva del ser creado mismo.

El Creador evoca al ser creado por medio de una chispa de la Luz para que el ser creado sea capaz de desarrollar este anhelo interior. El ser creado tiene que utilizar esta chispa correctamente, al volverse hacia el entorno, lo que significa hacerlo hacia una fuerza externa, ya que en su interior sólo tiene un deseo inicial y una chispa.

El deseo es acreditado al Creador y este no puede convertirse en una vasija para la Luz, es sólo un deseo general de recibir. La chispa dirige este deseo hacia una fuerza externa, a un factor externo. Si por este factor externo el ser creado se desarrolla y desarrolla el factor adicional interno, este deseo que crea el ser creado mismo, se convertirá en una vasija de la Luz.

Este deseo adicional puede ser sólo el otorgamiento, porque el deseo de recibir está en la naturaleza del ser creado, algo que es diferente a este deseo, sólo puede ser un deseo de otorgar.

Parece como si la Luz de Jojma fuera la Luz de la mente que llena todos los deseos con entendimiento. Pero no es así. La Luz de Jojma es la Luz de vida. Es la luz que crea el deseo de recibir opuesta a ella. Por lo tanto, llena de ese deseo y le da vitalidad.

La vasija para la Luz de Jojma es la medida de Jassadim, la medida de otorgamiento que el ser creado se puede desarrollar en él. Por lo tanto se nos dice: “Él da sabiduría (Jojma) a los sabios”: lo cual significa que la Luz de Jojma entra en una vasija especial para Jojma, el deseo de recibir que anhela otorgar, es decir parecerse al Dador. Entonces, la Luz de Jojma se inviste en esa vasija.

Cuanto más se esfuerce por sí mismo el ser creado para alcanzar una deficiencia de la Luz de vida (la vida simboliza otorgamiento), más se inviste y se revela en él la Luz de vida, la Luz de Jojmá. La Luz no llega desde la distancia, esta se revela en el ser creado, puesto que siempre ha estado dentro de él y sólo ahora se revela.

Así que sólo tenemos que tratar de no ser tontos y de no esperar recibir la Luz con el fin de recibir, sino de comprender que la chispa que hemos recibido, se nos dio para que desarrollemos el atributo de otorgamiento dentro de nosotros con la ayuda de una fuerza externa, es decir, con la ayuda del entorno. Esta fuerza externa nos transmitirá el anhelo por el otorgamiento, el cual simboliza la “vida” y la “Luz de vida”.
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De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 6/28/12, Shamati # 145

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