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¡Pidamos todos juntos!

Una petición al Creador, una plegaria, en nuestro estado sólo puede ser colectiva. De otra manera, el Creador no escucha. Él escucha sólo cuando las personas se reúnen y llegan a la misma opinión como un hombre con un corazón, una mente, porque, así crean un deseo colectivo.

¿Qué quieren? Quieren que Él los corrija, eleve, llene, etc.

Una persona no vale nada, no significa nada: Tal plegaria no existe. Puedes gritar cuanto quieras, pero será la voz de uno que clama en el desierto. Si diez personas se reúnen, entonces, no importa cómo griten, incluso de forma falsa, su petición será tomada en cuenta porque están tratando de conectarse el uno al otro.
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De la Convención de Kharkov “Uniéndonos para ascender” 17 de agosto del 2012, Taller 3

¿Cómo obligamos al Creador a ayudarnos?

En el taller previo llegamos a la conclusión de que no podemos hacer nada por nuestra cuenta. Tratamos de hacer todo lo que estaba en nuestro poder, pero no nos llevó a nada ¡Es verdad! ¡No llevó a nada! ¡No hay esperanza de que nos pueda llevar a algo! ¿Por qué? Porque en realidad no tenemos poder. Aquellos que dicen que no podemos hacer nada en realidad están afirmando un hecho.

Somos simples egoístas, y sólo podemos trabajar dentro de nuestro ego. No podemos hacer nada fuera del ego; no está en nuestro poder. No podemos hacer nada por encima del ego; no podemos avanzar en realidad y acercarnos a alguien más. Sólo podemos hacer eso cuando vemos algún beneficio en ello.

¿Qué podemos hacer? ¡Pedir al Creador! Nada más puede ayudarnos ya que es la única fuerza en el mundo que hace algo. Se nos dio la oportunidad de descubrir esto, de descubrir que Él es la única fuerza que opera y nadie más.

Entonces todo nuestro trabajo se reduce a pedir alcanzar un deseo que realmente lo obligue a Él a ayudarnos.

Pero no es fácil llegar a ese deseo. Este crece gradualmente. Tenemos que pensar en cuándo crecerá, para que gritemos; tenemos que pedirlo en cada momento. Esta petición debe incluir todos nuestros deseos, incluyendo los más pequeños, no importa lo que sean.

No son realmente intencionales, justo como niños que se quejan, lloran, y gimotean y obtienen lo que quieren al usar nuestro amor por ellos. Tenemos que comportarnos de la misma manera con el Creador, aprender de este mundo cómo debemos comportarnos.

Todas las peticiones, las demandas, el ruego, y la petición son generalmente llamados “plegaria”.

Una plegaria es también una sensación en el corazón, no es una petición sino una sensación en el corazón cuando una persona se revisa y no importa lo que vea quiere acudir al Creador con lo que está en su corazón. No importa si es bueno o malo, no importa qué: ¡tómalo y haz lo que tienes que hacer conmigo!

Pueden existir diferentes plegarias: plegarias serias y menos serias, plegarias empáticas, lo que sea; lo importante es orar. Todo es alcanzado sólo mediante el poder de una plegaria, el poder de la petición. Mientras más fuerte es, más firme es, más insistente, mejor.
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De la Convención de Kharkov “Uniéndonos para ascender” 17 de agosto del 2012, Taller 3

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