Abre Las Puertas Del Otorgamiento

Baal HaSulam, Carta 38: En tiempos antiguos, un alcance del Creador tenía que estar precedido por todas las siete ciencias externas y horrible auto tortura. Y a pesar de todo eso, unos pocos hallaron gracia ante los ojos del Creador. Sin embargo, puesto que nosotros hemos recibido las enseñanzas del Arí y los servicios del Baal Shem Tov, este está realmente disponible de igual manera para todos y las etapas de preparación antes mencionados ya no son necesarias.

No sabemos cómo y en qué medida un tiempo del mundo material se corresponde con un tiempo espiritual en los procesos de descenso y ascenso posterior, en los cuales las vasijas, los deseos, comienzan a reunirse en un todo. Pero, por supuesto, cuanto más nos acercamos a la finalización, las personas son más capaces de abrir las puertas de la santidad, las puertas de otorgamiento. Ellas recurren a la ayuda de los antepasados que exploraron a fondo el sistema espiritual, estableciéndose a sí mismos y fijando las conexiones en él. Así que, paso a paso, dando vueltas en círculos, una tras otra, las generaciones ascienden los escalones de la amplia escalera. Cada uno de ellos va más allá, y algunas personas hacen que las generaciones asciendan a unos pasos en la fila. Este es un proceso complicado.

En la etapa actual, el impulso hacia la revelación del Creador abraza por completo a las masas. Sin embargo, debemos entender la inmutabilidad de las leyes espirituales. El Creador no las sacrifica, y por lo tanto, nosotros también tenemos que cumplir los términos del ascenso, aunque en un nivel diferente, de acuerdo con el estado actual. Aquí viene la garantía mutua, el rechazo del egoísmo, y el esfuerzo en la línea derecha para elevarnos por encima de la línea izquierda en unidad y cohesión, tratando así de construir un modelo del mundo superior según la medida en que seamos capaces de entenderlo. Así que seguiremos adelante.

Baal HaSulam nos da un ejemplo de un rey que necesita llevar su tesoro de un lugar a otro. Todos sus súbditos son egoístas y serían incapaces de resistir la tentación y sin duda robarían alguna cantidad de dinero superior que excediera su capacidad de resistir. Por lo tanto, el rey da un centavo a cada uno, el cual no tiene sentido robar, porque ante sus ojos es más valioso el prestigio real. Así, ellos mueven el tesoro sin perderlo.

Y nosotros también somos así. Aunque no es el “hecho más digno de nuestra biografía”, sin embargo es un hecho. Esperemos que seamos capaces de llevar nuestro centavo, y en primer lugar, que reconozcamos esto como el punto de partida. La mayor parte de nuestro trabajo está dedicada a eso, a averiguar cuál es nuestra meta y qué significa “encontrar gracia ante los ojos del Creador”, es decir otorgarle a Él, y cómo llegar a dicha petición, elevándola por encima de todo lo demás. Después de todo, al superar estos asuntos, creamos un anhelo por el Creador y construimos Su imagen.

Todo esto puede hacerse por medio de muchos ministros del Rey que llevan partes de Su tesoro a través de muchas etapas intermedias, como circuitos, de un estado a otro. De hecho, hay un gran camino por recorrer si lo aceptamos como un precepto del Rey. Después de todo, Él disfruta de cada pequeño paso que damos, de cada estado, como disfrutan los padres viendo los esfuerzos de sus hijos.

Es necesario mantener el rumbo, pero también es necesario acordarnos de la alegría del Rey y de tratar de agradarle a Dios en cada etapa, aquí y ahora, incluso en el más mínimo detalle, en el nivel más bajo. De hecho, no hay nada considerado bajo ante Sus ojos. Él me envía todos los estados. Y si de alguna manera yo trato de darle placer a Él, eso es suficiente.

Es por eso que la gente que va en la dirección correcta en el camino siempre siente alegría y ascenso. Tenemos que observar: ¿De dónde deben provenir nuestros descensos, si todo está arreglado desde arriba? El Creador crea cada estado, y sólo una cosa depende de mí: responder con comprensión y sentimiento, o al menos con la conciencia de que el Creador está detrás de las circunstancias actuales. Entonces yo puedo asegurarme de darle a Él cada segundo.

De hecho, no hay estados despreciables ni desagradables en nuestro trabajo, si los tomo internamente de las manos del Creador, que me enseña. Al igual que el esclavo, de otra parábola de Baal HaSulam, que libró una guerra contra el ministro del rey quien deliberadamente se presentó con diferentes disfraces enemigos. Aquí tenemos la misma historia, y lo más importante, no olvidemos que todos nuestros estados en cada momento de la vida vienen del Creador. Si alcanzamos este nivel, entonces seremos capaces de percibir qué está pasando y reaccionar de forma adecuada.

Tratemos de unirnos con el espíritu de nuestros antepasados: Arí, Rabash, Baal HaSulam, y otros. No nos olvidemos de eso y ayudemos a que los demás dediquen cada momento al servicio del Creador.

Esto es posible. Ustedes ya son capaces de muchas cosas. Ustedes han dado algunos grandes pasos, y ahora el asunto está en algo más, en el orgullo. Por supuesto, éste también proviene del Creador, y aun así, ¿cómo hacemos para no entregarnos a él?
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De una Conversación durante la Comida en Conmemoración de la Muerte del Arí del 25 de Julio del 2012 

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