En una tienda de juguetes del tamaño del Universo

Al leer El Zóhar, nosotros estamos orientando la Luz que es capaz de todo. El Creador hace la Luz y Él hace la oscuridad; Él la eleva y la baja. Él lo hace todo. Si es así, entonces el problema solo somos nosotros: Somos incapaces de hacerle la petición correcta. La Luz no tiene problema en traernos algo que podamos desear, incluso nuestras más grandes y exorbitantes fantasías. Ella no tiene problema. Es una fuerza que lo contiene todo y sus posibilidades son infinitas.

Entonces, ¿Qué es lo que deberíamos pedir realmente, que provenga de nuestro deseo en vez de provenir de la decepción?  Y ¿Cómo podemos formar este deseo? Es decir, yo llego a una tienda de juguetes y como un niño pequeño, mi corazón comienza a acelerarse: quiero esto, y esto, y una tercera y cuarta cosa.

¿Cómo escojo lo más importante, lo único, lo más útil, y necesario de todo lo que veo frente a mí? ¿Cómo me afianzo en mi deseo para poder pedir precisamente esto, y hacerlo de tal forma que pueda recibirlo? Si yo demando el “juguete” correcto, entonces lo recibiré. Pero si pido algo más, que no es enteramente para mi bien, entonces no lo recibiré. Pidamos también esto de la Luz, que ella nos ayude a escoger.

(85417 – De la 2º parte de la lección diaria de Cabalá del 13 de Agosto del 2012, El Zóhar)

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