Jerusalén: No las piedras, sino el espíritu

Pregunta: ¿Qué es “Jerusalén” en el sentido espiritual?

Respuesta: “Jerusalén” (Ierushalayim) en el sentido espiritual es una “veneración perfecta” (Yira Shlema).

Como explica El Libro del Zóhar, tenemos un mandamiento de miedo y un mandamiento de amor. El primer mandamiento es el miedo, que puede ser de diferentes tipos: de este mundo, del mundo futuro, por uno mismo, por la comunidad, por el Creador, etc. Entonces, “Jerusalén” es el miedo perfecto, el nivel de Bina, que entonces se desarrolla para convertirse en la base para recibir la Luz de Jojma por el bien del otorgamiento. Es por eso que este nivel es llamado perfecto, en este, la Luz de Jassadim y la Luz de Jojma están juntas en una vasija. De esta manera, el miedo, es decir, Jassadim, sostiene la Luz de Jojma, y este estado perfecto es llamado Jerusalén.

Aparte de eso, como sabemos, cada uno de los cuatro niveles de las naturalezas inanimada, vegetativa, animada, y humana contiene en sí misma a todas las otras. En correspondencia, en el nivel humano, están también los niveles previos, el inanimado, vegetativo, y animado. Finalmente, el ascenso a través de ellos llega a una interacción (Zivug) de máxima profundidad, ese “lugar” donde todas las criaturas, conectadas por una red común, llegan a un estado integral y llegan a la fusión, a la gota de unidad con el Creador.

Eso es lo que Jerusalén es. Así es como lo veremos, como el punto de la más alta cualidad espiritual, como la gota de unidad. El Templo estará ahí, el sumo sacerdote estará ahí, llevaremos todo hasta este punto.

Pero tal vez, ¿suponen que Jerusalén es una ciudad en un mapa? No, no estamos hablando de eso. El mundo material desaparecerá, se elevará en nuestra percepción hasta un nivel espiritual. La imagen, la cual vemos hoy está distorsionada por las fuerzas de suciedad. Este es un sueño de aquellos que están en la materialidad. Pero nosotros queremos despertar del sueño, entonces la cobertura en la forma de este mundo desaparecerá y veremos la auténtica realidad en la cual todo está unido.

Entonces el punto no están en los edificios localizados en el Monte del Templo; el trabajo que necesitamos hacer es interno. A través de todos los años que pasé con Rabash, sólo una vez visitamos Jerusalén. En su tiempo, Baal HaSulam se mudó de Jerusalén a Jaffa. Por lo tanto, clarificar tus expectativas con respecto a las antiguas losas de piedra, en las ramas, simbolizan lo que es inherente en la raíz, y las necesitamos para llegar de la rama a la raíz. Sin embargo, si nos aferramos a las ramas, nunca llegaremos a la necesidad por la corrección.

Hoy, lo material aún nos domina. Algunos creen que si los bloques de piedra fueran arreglados de acuerdo a los planos, lo cual nos parece correcto, entonces de pronto respiraríamos el espíritu de vida en ellos, que les conferiría santidad y fuerza espiritual. De la misma manera un niño hace un aeroplano a partir de los materiales que tiene a la mano con la esperanza de que vuele.

¿Quién sabe hoy cómo crear realmente espiritualidad? Es bueno que las personas estén despertando, pensando en ello; sin embargo, entendemos que en este enfoque no hay espíritu de vida, no hay entendimiento de lo que realmente necesita hacerse.
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De la cuarta parte de la Lección diaria de Cabalá 29 de julio del 2012, Escritos de Rabash

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