La aflicción es una prueba de amor

Amamos al Creador como la fuente de la que nosotros derivamos placer. Claramente, este es amor egoísta y condicional. Si el Creador nos envía aflicción en su lugar, sin duda le responderíamos a Él con odio.

Pero cuando la persona, llamada “un trabajador del Creador”,sufre haciendo el trabajo espiritual, ella asocia la aflicción con su egoísmo y trata de relacionarse con el Creador con amor. Esto significa que ella misma se divide en dos partes, la parte que recibe y la que otorga. En la parte de recepción, siente el sufrimiento, pero desea trascender por encima de él. Y entonces, ella se relaciona con sus sufrimientos como si fueran una “prueba” de que su amor, de hecho, cubrirá todas las transgresiones y que podrá elevarse por encima de todos los estados que le producen dolor.

Entonces, ella entiende, ve, y sabe a ciencia cierta que su actitud hacia el Creador es independiente de su ego. De lo contrario, no tendrá medios o criterios para comprobarlo.

Por lo tanto, la relación con el Creador se basa en el hecho de que ella misma se anula por el bien del otorgamiento, que percibe su egoísmo original como peor que la muerte. Pero sólo bajo esta condición puede estar segura de que su amor por el Creador es incondicional y perfecto.

(85309 – De la preparación para la lección diaria de Cabalá del 12 de Agosto del 2012)

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