La virtud de la justicia no se adquiere por medio del sufrimiento

Pregunta: ¿Si tenemos que construir una nueva relación más elevada que el placer, eso significa que dejamos de disfrutar?

Respuesta: Todo depende de qué es lo que yo disfruto. Debemos exigir placer; no debemos buscar sufrimientos. Al contrario, debemos disfrutar pero por la conexión, adhesión, amor fraterno, el amor del Creador. Nadie dice que tenemos que llorar.

Nuestra vasija es un deseo de disfrutar que demanda constantemente y se revisa para ver si ha recibido un llenado o no, yo trabajo con una “pantalla y la Luz que Retorna” cuando restrinjo mi deseo. Pero no puedo sufrir por esta restricción ya que esto no sería plenitud; no sería el estado correcto. Si sufres a causa de una cierta acción que has realizado, no es una acción plena. No es una acción espiritual.

Esto puede llevarte eventualmente a las acciones espirituales mediante el reconocimiento del mal, gracias al cual entenderás que tienes que cambiar. Pero debes saber que eso no está bien. Una acción espiritual debe realizarse con alegría. No hay ningún dolor en ningún movimiento ni en algún peldaño espiritual, ya que de otra manera no es plenitud. Sé que he llevado a cabo una acción espiritual si realizo un acto de otorgamiento y disfruto del hecho de que otorgo. Es como una madre que le da a su hijo y lo disfruta incluso más que el niño. Debe haber placer en cada acción ya que el Creador quiere traer placer a los seres creados.

Después comenzamos a descubrir que en esas acciones de otorgamiento existe un placer 620 veces más grande. Esta es la razón por la que tantas personas en la historia se han torturado a sí mismas sólo para sentir al Creador y no alcanzaron nada ¿Qué podían sentir si se provocaron aflicciones a sí mismos? No es la manera correcta.

Por el contrario, es tu ego humano el que te promete que puedes acercarte al Creador de esta manera. Es por eso que existen ayunos tradicionales y restricciones en diferentes religiones. Después de todo, las religiones fueron creadas gracias al ego, después de la destrucción del segundo Templo y de la desaparición de la espiritualidad, donde las personas fueron dejadas en la oscuridad, y por siglos percibieron la espiritualidad desde el punto de vista del ego, del deseo de disfrutar.

El ego entiende sólo el placer corporal impuro. Esto significa que la acción opuesta a ello es sufrimiento. Entonces quien se tortura y restringe más, sentado en la misma posición todo el día, meditando o viviendo con un tazón de arroz es aparentemente justo.

Pero en el sentido espiritual justo es lo opuesto: la meta es traer placer a los seres creados, entonces si quieres seguir esta meta en cada acción que realizas, debes alcanzar el placer, pero sólo por el otorgamiento. Esta es la parte difícil. Después de todo, ¿cómo puedo disfrutar del otorgamiento si soy opuesto a este? Entonces la Luz que Reforma viene y me reforma.

Es muy simple; sólo debemos aferrarnos constantemente a este principio. No hay espacio para aflicciones y sufrimiento; al contrario, si aspiramos a la conexión desde el principio, debemos sentir que mediante eso logramos vida y placer. Es por ello que la garantía mutua es tan importante porque deja que cada uno sienta cuán importante es la meta, el espíritu elevado, que es como una bocanada de aire fresco.

¡Resulta que el placer no sólo es permitido, sino que es obligatorio! El placer es un signo de avance. No hay una prohibición con respecto a disfrutar; toda la idea es la forma en que disfrutas. En este momento, disfruto del hecho de recibir a cuenta de otros y daño a otros, domino a alguien, lo oprimo y me siento por encima de él: recibo una gran recompensa, dominio, y entendimiento. Tengo que dirigir este placer en dirección opuesta: como trataría a quien amo, como a mi propio hijo o a alguien cercano a mí.

Si yo trato a un extraño de esta manera, esto abrirá un campo de estudio para mí, un lugar donde puedo ver si realmente cambio o no, si recibo placer de ayudar a otros. Los otros pueden seguir siendo extraños y distantes de mí, pero yo me corrijo y así otorgo a otros y disfruto este otorgamiento.

Si no disfruto, esto no se considera como una acción espiritual. La intensidad de la acción se mide no de acuerdo a cuánto darle a otro, sino de acuerdo a cuánto lo disfruto en mis deseos. Así es exactamente como avanzamos. Es un punto muy importante en el cual tienen lugar todas las clarificaciones.

(84641 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 29 de julio del 2012, Shamati # 2)

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