Midiendo el poder de nuestra intención

El deseo de recibir no puede cambiar nada, excepto su intención. Imagina que tus brazos y piernas estuvieran atadas, ¿qué puedes hacer? Nada depende de ti, excepto tu intención, del mismo modo no hay otra manera en la que el deseo de recibir pueda actuar.

Éste sólo sabe cómo recibir, así que recibamos y hagamos lo único que podemos hacer. El punto es que a veces éste recibe con la intención de hacerlo en beneficio de sí mismo y a veces se cierra y se rehúsa a recibir.

Pero, ¿cómo puedo negarme a recibir si mi boca está abierta constantemente? ¿Cómo puedo cerrarme yo mismo? ¡Sólo por medio de mi intención! Si yo no considero lo que recibo como recepción, puesto que esto no me dan placer, esto ya no se considera recibir.

A pesar de que realmente quiero este llenado, que no lo disfruto porque el deseo me lo dieron por naturaleza, aun así no lo disfruto debido al poder de mi reconocimiento. La acción de mi deseo de recibir es cambiar la actitud hacia sí mismo, decidir cómo trabajar con el deseo.

En la medida en la que la Luz influya en mí al permitir que me eleve por encima de mi deseo, yo decido qué hacer con él: restringir mi deseo o permitirme yo mismo recibir un poco más para disfrutar. Pero, ¿para qué disfrutar? Yo puedo tomar una decisión de disfrutar para mí o de hacerlo para el otorgamiento. Éste puede ser un acto necesario de recepción, no condenable ni elogiable.

Todo depende de para qué disfruto: para darle placer al anfitrión, al Creador, o para darme placer a mí mismo. Puede ser que ambos necesitemos de recibir placer. Si nos conectamos como dos amigos amorosos, disfrutamos del hecho de darnos unos a otros, es decir de los llenados o de la conexión entre nosotros.

Podemos tener muchos pensamientos y las decisiones de este tipo, pero todos ellos se relacionan a la intención. Yo no puedo cambiar nada diferente a eso: mi boca está abierta, mis brazos están atados, a esto se parece mi deseo de recibir. Todo se resuelve sólo dentro de “la fe por encima de la razón”, en nuestros pensamientos. Solo las acciones están por debajo del Masaj (pantalla).

Cuenta únicamente mi actitud frente a lo que me pasa, y esta es la única cosa que importa. Yo corrijo mi actitud hacia lo que está sucediendo hasta que se vuelve igual a la del Creador. Esto significa que hemos alcanzado la adhesión plena con Él.

Por medio de esto sentirás cuán importante es nuestra intención. Sólo nuestra intención pertenece al nivel hablante. Nosotros medimos nuestro nivel de acuerdo al poder de nuestra intención.

(85163 – De la 3° parte de la lección diaria de Cabalá del 5 de Agosto del 2012, El Estudio de las Diez Sefirot)

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