Cada uno es igual en el trabajo espiritual

Del Estudio de las Diez Sefirot, parte 3, capítulo 13: Esto significa que dado que Keter es la primera en mérito desde la perspectiva de Ohr Yashar, Maljut es la última en mérito, porque ella recibe al final, y es la más lejana de Shoresh. Es lo opuesto desde la perspectiva de Hitpashtut de Ohr Jozer, a saber la Sefirá Maljut se vuelve Shoresh y es la primera en mérito y Keter la última. Resulta que todos los Kelim se igualan exactamente al mismo nivel al investirse la Ohr Yashar en la Ohr Jozer. Es así porque todo lo que es mejor en las Eser Sefirot de Ohr Yashar es peor en las Eser Sefirot de Ohr Jozer, y viceversa, todo lo que es mejor en las Eser Sefirot de Ohr Jozer, es peor en las Eser Sefirot de Ohr Yashar. Así, todos los Kelim se vuelven iguales.

Todos los deseos se reemplazan unos a otros; si la Luz Directa y la Luz que Retorna están presentes, significa que ya ha tenido lugar una acción espiritual y no hay diferencia en quién la llevó a cabo exactamente. Los amigos no difieren el uno del otro en nada. Si el Aviut de uno (profundidad de deseo) completó el trabajo que se suponía que debía realizar, entonces uno permanece igual a todos los demás.

Cuanto más elevada sea la Sefirá de la Luz Directa, más baja es la Sefira de la Luz que Retorna que la viste; mientras más baja sea la Sefira de la Luz Directa, más elevada la Luz que Retorna. En consecuencia, son iguales. En la espiritualidad no hay diferencia entre nosotros. Uno tiene un alma más elevada, el otro tiene un alma más baja y “tosca”, pero eventualmente todos hacen el mismo trabajo.

Un alma elevada es más cercana a la Luz, pero esta “elevación” no le permite a la persona soportar una gran cantidad de Luz que Retorna. Debido al hecho de que los deseos inferiores interactúan con ella, ella logra una profundidad mayor de deseos y adquiere una pantalla más grande, obteniendo así más Luz que Retorna. Esto le sucede a cada Sefira, la cual incluye todas las otras Sefirot y llega al mismo nivel que los otros.

Entonces, cuando yo invierto mi inspiración espiritual en el grupo, obtengo a cambio de ello un poder de mi propio deseo corregido (Aviut) junto con su “fineza” (Zakut), lo cual nos hace a todos iguales. Ellos necesitaban mi aspiración, mientras que yo requería de su deseo corregido. Es similar a un feto dentro de su madre que define el proceso en su cuerpo por el que él debe pasar.

Un pequeño es más importante para un adulto que él mismo, ya que se vuelve imperativa una profundidad mayor del deseo; de la misma manera, Maljut determina qué es lo próximo por hacer en relación a Bina. De acuerdo a la meta de la creación, si un deseo más grande se añade al proceso de corrección, en todo momento se vuelve más importante. Cada parte de Maljut que se conecta a Bina, define lo que se supone que haga ella, y Bina está obligada a llenar este requisito.

(87161 – De la 3° parte de la lección diaria de Cabalá del 30 de Agosto del 2012, Estudio de las Diez Sefirot)

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