Las fronteras de la integración egoísta

El hombre es una criatura social, es decir que depende de todos y todos dependen de él, pero esto se revela gradualmente.

Toda la historia humana es la esencia de la revelación social del hombre. Cuando se bajó del árbol, vivió dentro de la sociedad de la familia o de la tribu y entonces amplió gradualmente sus fronteras sociales. Por un lado, se desarrolló en él el ego que lo separa de otros, y así él tuvo propiedades; una casa propia, su propio campo, sus propios camellos, caballos, ovejas, siervos… por otro lado, se volvió más dependiente de los demás, uno se volvió herrero, otro zapatero, un tercero se convirtió en sastre, otro se hizo granjero, y todos se volvieron dependientes uno del otro en el nivel humano de intercambio de bienes y servicios. Esto a pesar del hecho de que la persona realmente no quiere dar nada, sino que sólo quiere que recibir.

Así, las ruedas del mecanismo global comenzaron a moverse dado que no había otra opción, aunque nadie quería coordinar sus acciones con los demás. La sociedad se desarrolló a través de la historia a lo largo de dos líneas: una creciente dependencia mutua y un creciente rechazo egoísta. La gente se encerró por medio de murallas y fronteras políticas hasta que este proceso irreversible llegó a un callejón sin salida, porque nosotros tenemos un gran ego, y todos dependemos unos de otros. Esto es lo que se nos ha revelado hoy, al final de las dos tendencias que comenzaron en el pasado y que han dado forma a la humanidad.

Hoy en día nosotros no tenemos otra opción: Somos totalmente dependientes unos de otros y nos odiamos completamente unos a otros, aunque todavía no ha sido plenamente revelado ningún aspecto, y aún tenemos que descubrir esto. En general, este es revelado por la Luz superior que Reforma cuando tratamos de conectarnos para poder elevarnos hacia ella.

Supongamos que queremos una conexión mundial, ¿cuál será el beneficio de tal acción? Al ver las ventajas iniciales de la conexión, nosotros también veremos que estamos muy lejos de esta, absortos en el mal. Esto se debe a que lo bueno y lo malo se miden en el contraste entre el uno y el otro. Entonces, una vez tras otra, al anhelar el bien, la unidad, descubriremos un nuevo mal, que es llamado la “guerra de Gog y Magog”, el Armagedón…

En general, nuestro mecanismo colectivo general también está operando ahora, si lo miramos desde un nivel de aclaración diferente. Las ruedas están girando y las partes están trabajando. La pregunta es si tú estás de acuerdo con las acciones de este mecanismo cuando se te revelan. Así es como debemos examinar la situación, desde un nivel más maduro.

(88075 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 10 de septiembre del 2012, “Paz en el mundo”)

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