Los primeros pasos de un bebé en el mundo espiritual

Si no tienes el deseo de otorgar, tú no existes con respecto al mundo espiritual. Nuestro mundo existe sólo gracias a nuestros deseos instintivos, pero tú tienes que generar el deseo espiritual por ti mismo. Tienes que revelarlo, anhelarlo por ti mismo.

Tú existes en la medida en que evoques el deseo de otorgar dentro de ti con la ayuda de la envidia, la ambición, y la influencia del entorno. En el momento en que pierdes el deseo, inmediatamente desapareces y dejas de existir. Simplemente se has ido.

Sólo podemos conseguir ese deseo del grupo. Este es nuestro deseo colectivo de que no existe en ninguno de nosotros.

Por medio de nuestra oración la Luz que Reforma influye en estos deseos y ellos adquieren la forma correcta de otorgamiento espiritual verdadero. Mientras tanto, yo lo pido de una manera falsa, a pesar de ser parte de un grupo. Yo grito que quiero amar a los amigos, conectarse con ellos, pero tengo que entender que todo es una mentira. ¡Pero es una mentira genuina de un niño que quiere crecer! Él simplemente no puede imaginar algo más grande que eso.

Pero gracias al hecho de que aparentemente quieres otorgar, tú atraes sobre ti la Luz superior que corrige tu deseo. Es por esto que es llamado: “Trabajaste y hallaste”. Tú haces un gran esfuerzo para alcanzar la meta, pero entonces la Luz opera en ti y encuentras algo más, un verdadero deseo por la espiritualidad.

Tú comienza a sopesar cómo llenar el deseo que recibiste y en qué medida. Ya te vuelves sabio y trabajas con ese deseo. Lo examinas y lo pruebas de una u otra manera elevandode nuevo una oración para que el superior te enseñe y te dé un ejemplo.

Anteriormente no querías el verdadero otorgamiento, pero ahora que lo quieres; tú pides que el superior te dé un ejemplo de cómo hacerlo. Entonces Él se te revela un poco y te muestra cómo actuar, y tú intentas imitar Sus acciones.

Después tú realizas tu primera acción, aparentemente de manera exitosa, de repente todo se rompe y cae. Es como si un niño pequeño colocara incorrectamente un cubo encima de otro, y todo el edificio construido se derrumbara. Entonces, tú lloras un poco, puesto que no tuviste éxito, ¡pero gracias a tu obstinación, al apoyo del entorno, a la garantía mutua, comienzas todo de nuevo!

(87075 – De la 3° parte de la lección diaria de Cabalá del 29 de Agosto del 2012, El Estudio de las Diez Sefirot)

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