Un hombre con miles de rostros

Pregunta: Existen discusiones en un formato al estilo de un tribunal en los grupos integrales. ¿A qué tenemos que llegar como grupo al final de este tipo de juicios?

Respuesta: Los juicios deben estar basados en una diferenciación más estricta, precisa y clara para que más tarde, tú puedas categorizarlos como un expediente del tribunal en el que entiendes que sucedió, qué tenemos ahora y qué sucederá.

Cada persona debe evaluar al grupo y a sí mismo desde el nivel “humano” y evaluar el nivel de su egoísmo, es decir, desde la perspectiva de un número de roles como el de juez, defensor, jurado, y espectador, como oyente, y como víctima, como la parte perjudicada.

Existen muchos roles en cada uno de nosotros, ya que cada persona consiste de todas las demás. Por ejemplo, hay cinco roles de juego, en un grupo. Es decir que cada uno debe encontrar estos cinco niveles dentro de sí, y en cada nivel, debe sentir cómo considera su situación al separarse de los demás.

Entonces, la persona alcanza la conclusión de que, en general, no hay a quién juzgar ni hay nada que juzgar. Entiende a quien puede juzgar y a quien puede justificar, y que todo lo que hacemos sólo tiene el derecho de existir cuando persigue una única meta: la conexión.

Cuando la persona es capaz de cambiar suavemente los rangos, como un regulador, cuando ella es capaz de ir de un nivel a otro, entonces realmente llega a ser internamente flexible e integral. La persona activa absolutamente todas sus cualidades, empezando con las más bajas, con las cualidades animales, y terminando con las cualidades más elevadas, las cuales es originan sólo en ella, de esta manera, la persona avanza.

(88805 – De una charla sobre formación integral del 5 de Marzo del 2012)

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