Un sistema que se devora a sí mismo

Nosotros tenemos que intensificar la difusión. Gracias a la difusión, las personas ya están empezando a comprender la razón para la crisis. Es mejor si ellas aprenden esto hoy (o en realidad ayer) puesto que el proceso de reconocimiento y comprensión lleva tiempo. Una gran masa no entenderá lo que está ocurriendo inmediatamente, no verá la solución inmediata, ya que esta tendrá que entender que la situación no se resolverá por sí misma, que el hombre es en realidad el problema y que él es quien debe ser corregido y no el mundo.

Se trata de un cambio de percepción: “¿Soy yo quien tiene que cambiar? ¿Qué hay de malo en mí? “Habla con las personas en la calle y tratar de explicarle esto.

Nosotros tenemos que revelarles la verdad de manera gradual al explicarle el concepto de conexión y unidad. La persona asume que ella está muy conectada con los que la rodean y nosotros tenemos que llevarla al mínimo reconocimiento del mal, y al mismo tiempo no apagarla. Esto se debe a que a nadie le gusta oír esas cosas. Por lo tanto, les damos explicaciones objetivas y que parecen ser de alguna manera distractoras, les damos ejemplos de los demás y llevamos a la persona al reconocimiento inicial, para que ella comience a sentir: “Sí, en efecto, hay un problema aquí”.

Resulta que nosotros simplemente hemos creado un mundo terrible. En vez de un sistema de salud, tenemos un foco de enfermedades, el sistema educativo enseña delincuencia y prostitución, los bancos roban y abusan de los clientes, los fabricantes imponen a los consumidores productos innecesarios que se dañan rápidamente y que tienen que ser reemplazados en un año. En resumen, hemos creado sistemas y mecanismos que ya no están en favor nuestro.

Esta es una crisis inusual, que ocurre a medida que “doblamos la vara” y alteramos el equilibrio. Hace más o menos entre cincuenta y ochenta años nosotros creábamos productos de calidad y asumíamos que la humanidad podría prosperar gracias a eso. Pero hoy en día el “sueño americano” está derrumbándose. De pronto resulta que el sistema funciona por sí solo, como un tumor canceroso que devora a su entorno. Esto ocurre en todos los campos: en el comercio y la industria, la salud y la educación, todo está colapsando. ¿Por qué? Debido a que nuestro ego ha terminado su evolución y se ha vuelto “redondo” y cerrado. Ha llegado el momento de repararlo.
(87756)
De la 4º parte de la Lección Diaria de Cabalá del 6 de Septiembre del 2012, “El Shofar del Mesías”

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