El otorgamiento debe convertirse en una moda

Está claro que fuimos creados a fin de ser capaces sólo de preocuparnos por nuestro propio bien y que no tenemos ningún impulso para actuar de manera altruista. En todos los 125 niveles siguientes, nosotros descubrimos cada vez más que esta verdad que acechan dentro de nuestro ego, nos controla totalmente.

La única manera de romper con ella es con la ayuda de la Luz que Reforma, la cual nos eleva de la intención egoísta hacia la intención de otorgar. Nosotros seguimos con el mismo deseo de disfrutar, pero cambia su intención.

Esto es posible sólo bajo la influencia de la Luz. Cuando la Luz brilla sobre el deseo, éste se aferra a la intención de otorgar. En el momento en que la Luz deje influir en el deseo del disfrutar, este regresa a la intención del beneficio propio. Todo depende sólo de la intensidad de la Luz que influye en el deseo.

Resulta que toda nuestra vida depende de la cantidad de la Luz que Reforma que influya en nosotros. Por eso tenemos que evocar sobre nosotros a su mayor influencia. Para hacer eso, necesitamos de una deficiencia, de un deseo. ¿Dónde lo encontramos?

Para ello existe la inclusión mutua. Después de todo, ninguno de nosotros tiene un gran deseo de lograr el otorgamiento: Nosotros no la entendemos ni vemos ningún beneficio en esta. Así que yo tengo que incorporarme en el grupo, en el entorno adecuado que me impresiona y me habla de la grandeza del otorgamiento.

Sin importar si los demás no saben de qué están hablando, yo soy impresionado por ellos puesto que así es como estoy construido. ¡Si yo mismo me pongo bajo la influencia del entorno que actúa el otorgamiento, incluso artificialmente, como un juego, éste me impresiona, y yo empiezo a querer otorgar! Después de todo, es el entorno el que ha insertado la idea de que este es un atributo grande y valioso en mí.

Es como la moda que se anuncia en todos los canales con una gran cantidad de publicidad, de manera colorida, con actores famosos que participan en la campaña, quienes me dicen cuán importante es tener aquellos productos. Con el tiempo yo quiero comprar lo que ellos quieren vender, aunque ninguno de los actores haya incluso pensado comprar él mismo estos productos, y aquellos que contrataron sus servicios simplemente querían obtener un beneficio. Todos ellos trabajan sólo para confundirme y finalmente tienen éxito: yo salgo y compro lo que anuncian.

Nosotros necesitamos lo mismo, pero debemos organizar este juego por nosotros mismos. ¡Tenemos que incrementar la importancia del otorgamiento y convencernos de que es bueno otorgar! Cada uno debe venderle esta mercancía a los demás.

Primero somos incorporados en los deseos de los demás y todos adquieren un deseo por alcanzar el otorgamiento. En segundo lugar, trabajamos juntos construyendo nuestro entorno para que éste nos proporcione a cada uno de nosotros la grandeza del otorgamiento.

Con el tiempo yo recibo un deseo interno de otorgar y lo mismo ocurre con el entorno, el grupo que inserta dentro de mí la importancia de este atributo. ¡Es por eso que yo lo deseo! Todos actúan como si hubieran ascendido y se encontraran en el otorgamiento y fueran atraídos hacia él. Yo estoy impresionado por esto y quiero alcanzar lo mismo.

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De la 1° parte de la lección diaria de Cabalá del 10/10/12, Escritos de Rabash

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