Las bases del trabajo en tres líneas

La persona tiene que hacer esfuerzos, tiene que jugar con el fin de anularse a sí misma tanto como pueda, y valorar el entorno tanto como le sea posible. Como resultado de este juego, se construye en la persona la línea derecha en la cual ella piensa que quiere quedarse por el resto de su vida. En el momento en que alcanza “saciedad”, ella se separa de este estado y dedica tiempo a la línea izquierda.

En la línea izquierda, comprueba: “¿Es esto lo que pienso realmente, y lo alcanzo de esta manera? ¿Realmente siento el reconocimiento de la grandeza del Creador y el reconocimiento de esta totalidad dentro de mis vasijas? ¿He alcanzado verdaderamente tal entendimiento y sensación en mi corazón y mente, o es sólo una impresión externa como un embrión en el vientre de su madre, quien se anula a sí mismo por completo?”

Pero yo no quiero anularme. Acabo de anular mis deseos en la línea derecha y quiero sentir la grandeza del Creador directamente en el deseo, que ahora descubro en la línea izquierda.

Entonces yo siento una deficiencia pero mantengo estas dos líneas para que se equilibren entre sí y que ninguna de ellas pueda inclinarse con el fin de mantener el balance. No hay límite de tiempo específico para la línea derecha o la línea izquierda, aunque se nos dice que uno debe pasar veintitrés horas y media en la línea derecha y sólo media hora en la línea izquierda.

Nosotros debemos tratar de agregarle tanto como nos sea posible a la línea derecha y la línea izquierda. No debemos decidir que ya hemos hecho lo suficiente y que ahora debemos esperar a que el Creador comience a actuar y a completar estas dos líneas para mí.

La persona cambia de una línea a otra constantemente, hasta que hace los esfuerzos suficientes y entonces se revela la tercera línea. Ella evoca esta revelación al elevar una deficiencia desde la línea izquierda hasta la altura de la línea derecha, pidiendo que el Creador le revele Su grandeza en respuesta a esta plegaria. Ella quiere revelar la grandeza del Creador, la grandeza del otorgamiento, sólo para que éste le permita trabajar con el deseo que le fue revelado en otorgamiento, “por encima de la razón“.

Su deseo egoísta se rinde ante la grandeza del otorgamiento que se revela y decide trabajar bajo el dominio del Creador. Esto significa que la persona construye su “cabeza del Partzuf espiritual”, en la cual ella calcula cosas que le permiten otorgar con el fin de otorgar y recibir con el fin de otorgar.

(90528)
De la 1° parte de la lección diaria de Cabalá del 10/17/12, Shamati # 11

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