¡No quiero maldecir a el Creador!

En ciertos estados, el superior muestra su lado posterior de tal manera para que yo pueda unirme con este. Es como un padre que le enseña a jugar a su hijo. Él se rebaja al nivel del niño, el padre se ve un poco más inteligente y le muestra al hijo una pequeña diferencia entre lo que él es y lo que debería ser. Este es el lado posterior del superior, no es un padre en toda su estatura, sino la diferencia entre el estado actual del niño y el estado en el que él ha ascendido a un pequeño escalón más arriba.

Podemos decir que el Creador le muestra a la persona la imagen actual del mundo para que como un niño, supere los obstáculos, tomando en serio este juego. Sin embargo, esto depende de la persona. Si ella siente que está en ocultamiento simple, que todo proviene del Creador como resultado del pasado o como condición previa para el futuro, cuando una y otra vez ella ve que no tiene éxito, entonces surge la pregunta: ¿Cómo puede elevarse por encima de esto?

En primer lugar, ¿debemos pedir el éxito? Por supuesto que no, porque entonces la persona que utilizaría solo su deseo egoísta normal y se distanciaría del Creador.

¿Tal vez yo debería rezarle al Creador para que Él no me envíe el sufrimiento por los hechos del pasado o por la recompensa futura? No, ya que esta oración sería atribuida al interés propio. No está diseñada para la corrección.

En ambos casos, la persona parece decirle al Creador: “Tú me has acerca hacia Ti. Tú ahora haces brillar la Luz más fuerte sobre mí, y en ella, yo me siento débil, imperfecto y corrupto. ¡Por lo tanto, llévate de vuelta Tú Luz para que yo pueda sentirme mejor!”.

En realidad, nosotros debemos pedir la corrección, “Estoy de acuerdo con todo lo que Tú me enseñas. Este no es el punto. Déjame experimentar dificultades y problemas si es en favor de la corrección. Pero esto me duele y yo te maldigo en mis sensaciones, ya sea que lo desee o no: un aviso de sobregiro del banco, una llamada de la policía, todos mis problemas. Por un lado, Tú haces brillar un poco de Luz sobre mí, y siento que Tú existes, pero por otro lado, esto hace que yo Te maldiga en mis deseos no corregidos. No te pido que Te alejes, privándome de Tu presencia y del sufrimiento asociado con esta. Te pido otra cosa: ¡Corrígeme! Acércate en sensación como aquel que sólo trae el bien. Déjame sentir que Tú eres el bueno que hace el bien”.

Aquí surge un gran problema: ¿Cómo puede uno juzgar imparcialmente? Después de todo, yo debo pedir esto no para sentirme bien, sino sólo para justificarlo a Él. Sólo debido a esto me duele el corazón. Y si no me duele, haz que éste me duela. No me importa el sufrimiento, ni cualquier otra cosa en general, excepto una cosa: no quiero condenarte a Ti. No se trata de mi buena sensación, yo solo quiero elevarte a Ti al más alto nivel a fin de que el atributo de otorgamiento y amor que Tú representas, se vuelva de mucho más valor para mí.

Si la persona se esfuerza por esto, ya comienza a avanzar correctamente. Así es como debe sentirse el ocultamiento simple, y así debe uno salir de él.
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De la 4º parte de la Lección Diaria de Cábala del 2 de Octubre del 2012,  Escritos de Baal HaSulam

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