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Los norteamericanos están eligiendo su destino

Pregunta: “Querido Rav, me sorprendió oírle decir que Romney es el ángel bueno y el presidente Obama es el ángel malo, aunque se dice que en la Cabalá, está escrito que “los corazones de los gobernantes están en las manos del Creador”.

“Soy un ciudadano canadiense que vive en EE.UU. y uno de sus estudiantes desde julio de 2009. Todos los días escucho las lecciones diarias en línea y sigo su consejo sobre la unidad y la asistencia a las convenciones“.

Respuesta: Sin duda, el corazón de los gobernantes están en las manos del Creador, pero ellos son como ángeles, fuerzas inanimadas manejadas dependiendo de cómo se implemente la administración, ya sea por medio del ángel bueno o del malo. Los gobernantes no eligen ni cambian nada, sino que lo hace la gente que los elige, de esta manera ellos eligen su propio destino.

(91821)

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Una inundación de agua en el trabajo

Del artículo de Rabash “Qué es una inundación de agua en el trabajo”: En El Zóhar, comentario Noah sobre las palabras “y Yo traigo un diluvio de aguas sobre la tierra”… sabemos que cuando la persona comienza a trabajar a fin de otorgar, el cuerpo reclama: “¿Qué quieres decir con esto?” Cuál es el sentido de no querer trabajar para tu propio bien, después de todo, debes preocuparte por disfrutar de la vida y otorgar significa que tú no trabajas para tu propio bien. Por lo tanto, esto va en contra de nuestra naturaleza y es llamado “un reclamo”.

Pero hay otro reclamo, cuando el cuerpo objeta por la obra del Creador, cuando la persona le dice al cuerpo que tenemos que creer en el Creador, que Él cuida y guía al mundo como el bueno y benévolo. Entonces, el cuerpo viene a la persona con la afirmación de Faraón que dice: “¿Quién es el Señor para que yo lo escuche a Él?” lo cual significa que es difícil para él creer en el Creador. Es decir que él dice que puede trabajar para beneficio del Creador, pero que sólo al sentir la grandeza del Creador, entenderá que vale la pena trabajar para Él.

Estas dos preguntas: “¿Quién?” y “¿Qué?” tienen que aparecer ante cada persona en su camino espiritual y revelarse al máximo. La persona debe saber cómo afrontarlas y comprenderlas profundamente. Estas son preguntas fundamentales que resultan del gran esfuerzo invertido en el grupo, en el estudio y en los grandes esfuerzos para avanzar hacia la meta.

Como resultado, las preguntas de “¿Quién?” y “¿Qué?” se revela a la persona y son estas las preguntas las que la equilibran, la estabilizan y le ayudan a aclarar los poderes que necesita para construir su vasija espiritual.

Esta vasija está construida en dos líneas opuestas en cada una de sus partes, por encima de las cuales la persona construye la línea media; por encima de todos los atributos y discernimientos ella tiene que determinar un discernimiento común que es llamado la línea media.

Así que primero tiene que aclarar las dos preguntas de “¿Quién (Mi)?” y “¿Qué (Ma)?” lo cual significa con el agua (ma-im) de la inundación. Rabash escribe: “Y si la persona es feliz por estas dos preguntas, por tener ahora un lugar para trabajar por encima de la razón, resulta que ella es salvada de la inundación del agua”.

(91667 – De la 1° parte de la lección diaria de Cabalá del 30 de Octubre del 2012, Escritos de Rabash)

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Ascenso pero no escape

Pregunta: ¿Por qué se revela la fuerza negativa en el mundo de manera tan clara, y no en proporción a la fuerza positiva que despertamos? ¿O tal vez nosotros no despertamos nada?

Respuesta: La fuerza negativa se despierta para que ustedes pidan la fuerza positiva que se opone a ella. Y no para anular el golpe, sino con el fin de transformar el golpe en algo beneficioso. Es como si tú le pidieras a tu padre que te enseñe a pensar, no le pides que detenga el proceso desagradable, sino que lo transforme en algo 100% beneficioso. Tú realmente quieres adquirir una nueva mente y mejorar tus propios atributos. No te identificas con tu ego, que es quien recibe el golpe, sino que por el contrario, sales de él y admites: “El ego merece este golpe, pero que sea para su beneficio, que éste lo cambie”.

Y entonces, en vez de amargura y dolor, de repente sientes dulzura. Además de su llegada en forma de “golpe”, la fuerza negativa ayuda a que puedas separarte de tu deseo de recibir, a que te eleves por encima de él y determines por ti mismo que es específicamente en esta forma que él trae beneficio. De lo contrario no serías capaz de aislarte del ego.

De esta manera, nuestro trabajo está en pedir fuerza para elevarnos por encima del deseo, pero no porque no queramos sentir los golpes, sino porque queremos identificarnos con el Creador. Queremos discernir el mal dentro del deseo de recibir, sentir el golpe en él, no con el fin de adherirnos a este, sino de elevarnos por encima de él al deseo de otorgar. Y de nuevo, no debido a que vayamos a sentir paz y tranquilidad allí, sino para poder realizar un acto de otorgamiento.

Aquí se oculta una aclaración muy delicada y fundamental, una aclaración que revela la condición del Majsom (barrera). Estamos acercándonos…

(91671 – De la 2° parte de la lección diaria de Cabalá del 30 de Octubre 2012, El Zóhar)

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Súper tormenta Sandy: En la trampa del egoísmo

Pregunta: Le escribo asustado por el viento huracanado y la lluvia; afuera hay un huracán. ¿Qué nos está pasando?

Respuesta: Caímos en una trampa que nos fue preparada por nuestra naturaleza egoísta. Bajo la influencia de esta naturaleza, la persona tiende a 1) satisfacer las necesidades básicas (razonables), y 2) satisfacer el deseo por los excesos que emergen en ella bajo la influencia de su entorno. En vez de esforzarse por ser similar a la naturaleza, haciendo de la humanidad una sola familia, nos involucramos en la competencia, el individualismo y el proteccionismo.

El interés propio de los productores, impone en nosotros una sociedad consumista, en la cual todos aspiran al excesos en todo. Sin embargo, estas personas nunca alcanzarán la felicidad, porque esta sensación no hace que ellas compren más y cancela el culto del consumismo.

Todo está hecho para remplazar los valores espirituales con los materiales. Las personas necesitan limitarse, a ellas las crían a través de películas, las engañan por medio de la cultura masiva; es más fácil venderles a aquellos y es más fácil manejarlos. El creciente contraste entre la humanidad y la naturaleza integral crea diferentes tipos de desequilibrios que se manifiestan en forma de desastres sociales y naturales.

(91817)

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Lección diaria de Cabalá – 11.01.12

Preparación para la Lección

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Escritos de Rabash, “Shlavei HaSulam”, Articulo 4, Lección 3

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El Libro del Zóhar, extracto seleccionado, “Parashat Kdoshim”, ítem 113, Lección 8

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Talmud Eser Sefirot, volumen 3, parte 8, “Ohr Pnimí”, ítem 45, Lección 28

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¿Forzado por la vara o por elección?

Se nos dice que el Creador creó la inclinación al mal, pero en realidad el punto es que yo tengo que descubrir mi inclinación por mí mismo, descubrir que mi deseo inicial es malvado y opuesto al Creador.

No es tan fácil. Incluso si el Creador da y yo recibo, ¿Qué está tan mal en ello? El punto no es el deseo; este permanece igual, ni bueno ni malo. Yo determino el mal por mí mismo, al alcanzarlo.

La persona llega a la entrega de la Torá cuando necesita corrección, cuando descubre dentro de su deseo una intención malvada: para sí misma y en contra de otros, lo cual significa contra otras personas y contra el Creador. A esto se le llama malvado y requiere de una preparación seria con el fin de sentir tal vergüenza en la que sientes “preferiría morir que vivir”.

Nosotros imaginamos la entrega de la Torá como una necesidad, tan convincente como la montaña de odio que se cierne sobre nosotros y que no nos deja opción. Pero la persona tiene que sentir una necesidad puesto que no hay coerción en la espiritualidad ¿Entonces cómo puede resolverse este problema? Por una parte, el Creador me “empuja hacia la pared”, y por otra parte, yo necesito sentir una deficiencia.

En realidad, lo que el Creador dicta es sólo una condición, y si yo la cumplo, recibo la Torá, es decir el método de corrección, pero tengo que estabilizar esta condición por mi cuenta y estar de acuerdo con ella: “Si no la acepto, entonces preferiría morir que vivir”. Esta es la preparación que se requiere de la persona.

(91644 – De la 4° parte de la lección diaria de Cabalá del 28 de Septiembre el 2012, “Matan Torá” (La entrega de la Torá)

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Una revisión de la devoción desinteresada

La grandeza del Creador es un asunto muy complicado. Por supuesto no podemos movernos sin sentir Su grandeza, pero no queremos que sea como en nuestro mundo en el que es parte de nuestra naturaleza respetar a una persona importante.

La importancia depende del entorno. Si las personas que me rodean respetan a alguien, yo también lo respetaré. Pero si las personas a mi alrededor no respetan a alguien, sin duda yo tampoco lo respetaré, sólo depende de la sociedad que deja una impresión en mí. Yo decido de acuerdo a la opinión de la sociedad quién es importante y quién no.

Naturalmente siempre estoy dispuesto a servirle a la persona importante. Sólo dependiendo de lo importante que sea la persona ante mis ojos, accedo a llevarle su equipaje que pesa 10kg. o 100kg., a trabajar para ella por un día o por toda una vida. Pero esos son motivos puramente egoístas. Si el Creador nos revelara Su grandeza, con gusto trabajaremos para Él, justo como trabajaríamos para una persona muy importante a causa del deseo egoísta. No sería fe por encima de la razón ni intención con el fin de otorgar sino un ego ordinario, dado que trabajaría por el placer que recibo de pertenecer a una gran personalidad.

Es un placer servirle a una gran persona; esta es nuestra naturaleza y entonces en ese caso nuestra maquinaria funciona con el combustible usual y no realiza ningún trabajo espiritual. Esto se debe a que el trabajo espiritual está por encima de cualquier pago que el deseo de recibir obtenga como compensación.

Entonces el Creador no puede revelarnos Su grandeza si se lo pedimos con el fin de usarla para trabajar poniendo la grandeza del Creador como condición para nuestro trabajo. Porque entonces tendríamos la misma situación que en nuestro mundo. Yo subestimé a alguien y lo traté sin respeto y de pronto la sociedad me dice: “¿No sabes lo grande que es este hombre? ¿Cuán listo, rico e influyente es?” Entonces inmediatamente comenzaría a respetarlo y estaría dispuesto a servirlo.

El Creador está oculto y no nos revela Su grandeza a menos que, con la ayuda del grupo, del maestro, y del estudio, nosotros nos preparemos con el fin de querer realmente el otorgamiento, y sólo si necesitamos la fuerza del Creador, Su grandeza, sólo con el fin de alcanzar el otorgamiento, la recibimos.

Esto significa, que el otorgamiento debe estar en primer lugar, y sólo en aras del otorgamiento debemos querer sentir la grandeza del Creador. Sólo en este caso revelaremos la grandeza del Creador, basados en cuán importante es para nosotros, en la importancia del otorgamiento.

La persona necesita preparar una deficiencia muy especial llamada las tres líneas. Averiguaremos más acerca de este punto muy importante, pero es bueno que nos hayamos acercado a él. Es una condición muy sutil pero muy fundamental el hecho de saber cómo separar dónde se ocultan las motivaciones egoístas y dónde está el verdadero otorgamiento con respecto a la grandeza del Creador.

(91654 – De la preparación para la lección diaria de Cabalá del 30 de Octubre del 2012)

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Siempre hay un criterio para el avance

Pregunta: ¿Cómo podemos asegurarnos de que estamos apoyando firmemente a los amigos con nuestras intenciones?

Respuesta: Debemos revisar constantemente nuestra actitud hacia el grupo. No hay nada más que pueda revisarse. El curso correcto sin desviaciones, el ritmo de nuestro avance, todo se mida en relación a mi actitud hacia los amigos.

No tengo que revisar y examinar miles de parámetros y discernimientos, volviéndome loco entre muchos indicadores y botones como en una cabina de control, donde los ojos deben seguir una gran cantidad de instrumentos. Sólo con el tiempo se entrena un piloto para captar la imagen general y reconocer un problema. Es por eso que los indicadores de los pilotos son análogos con flechas indicadoras y no se les dan indicadores digitales.

En la espiritualidad es diferente. Ahí, a pesar de los muchos discernimientos que operan en ti, debes llevarlos a cierta escala, a un criterio, al entorno. Yo alcanzo una adhesión cada vez más fuerte con el grupo, hasta que llego a la implementación de la adhesión, y alcanzo el próximo nivel y me construyo a mí mismo.

Una y otra vez, me adhiero al grupo y entro en este como al arca de Noé. Trato de colocarme bajo la influencia de los amigos lo más fuerte que pueda. Al mismo tiempo, puedo criticarlos, pero sólo si esto incrementa mi devoción a ellos. Entonces primero tengo que determinar el punto de adhesión, como una gota de semen en el vientre de una madre.

Entonces cuando se establece el contacto, se crea la “carne” alrededor de la gota de semen porque se añade constantemente el deseo egoísta. Existen problemas, crítica interna y confusión, pero dejo abierta esta “caja de Pandora” sólo si estoy en control de la situación y la uso para alcanzar la adhesión.

Así crece el embrión espiritual, al permitirles a todos sus deseos participar en la adhesión, por encima de los deseos en sí, por encima de la razón, y en contraste con sus deseos. Por una parte, los deseos están ardiendo en el interior, negándose a la anulación, y por otra parte, él exige esta auto anulación, la adhesión.

De acuerdo a sus poderes, él equilibra esos dos estados extremos en la línea media y esto proporciona el crecimiento del “cuerpo”. Esto se debe a que el “cuerpo” básicamente es ya un resultado, una línea media, Tifferet.

(91661 – De la 2° parte de la lección diaria de Cabalá del 10/30/12, El Zóhar)

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