El arca de la unidad por sobre la inundación tempestuosa de la vida

Como dice El Zóhar: “Él vio que el ángel de la muerte se acercaba junto con el diluvio y se escondió en el arca”. Es decir, que entiende que los reclamos al Creador y el trabajo espiritual lo privaron del espíritu de vida, y por lo tanto llegó a la fe por encima de la razón, a las propiedades de Bina, al deseo de estar solo en otorgamiento, a no recibir nada y a alegrarse de su acción, considerando la esclavitud al Creador como un gran honor.

La tarea de la persona es organizar un entorno que continúe guiándola hacia la meta, alabando la importancia de ésta. Debe cuidar de que este entorno sea tan grande como le sea posible y hacerla importante para sí misma. Pero por el contrario, a ella le impiden hacerlo cuando le envían ciertas preguntas: “¿Quién es el Creador para que yo le  obedezca?” y “¿Qué te da este trabajo?”

Ella comienza a dudar del porqué debería hacer el trabajo interior, ¿cuál es el punto? Hay todo tipo de interferencias en este trabajo provenientes de la familia y de otras fuentes. Y sólo el entorno le ayudará a la persona a permanecer en este camino, no hay otros factores. La persona debe entender que ella misma no tiene poder.

Hay una guerra entre dos fuerzas: El lado derecho es el entorno, la sociedad que irradia la fuerza de la unidad y la importancia de la meta dentro de la persona. Y en el lado izquierdo están las preguntas egoístas enviadas por el Creador: “¿Quién?” y “¿Qué?”, que con el tiempo se convierten en un mar turbulento.

Todo proviene de Arriba, de la misma fuente, pero si la persona trata de establecer un entorno fuerte en el lado derecho para que la apoye, con esto ella realiza su única libre elección. Y entonces, en el lado izquierdo, el Creador le organiza molestias.

Atrapada entre estas dos fuerzas opuestas, la persona está completamente confundida; llora, se siente impotente hasta tal medida que ella necesita ya sea escapar o esperar un milagro.

Y entonces, en esta condición sin esperanza en la que la persona está a punto de ahogarse en las traicioneras preguntas “¿Quién?” y “¿Qué?” y sin poder salir de ellas, la idea del arca nace repentinamente en ella. Entiende que ella será salvada sólo si obtiene la propiedad de Bina, otorgamiento, Jafetz Jesed que será más alta que todas sus súplicas.

Estas peticiones permanecerán, la persona no puede librarse completamente de ellas; éstas no dependen de ella. Pero si a pesar de todos estos problemas ella entra en el arca, decidiendo que estas turbias aguas de la inundación turbulenta, que todas estas dudas y problemas no se relacionan con ella, ella puede salvarse.

¿De qué y para qué se salva? ¡Tenemos que comprobar esto! Después de todo, las preguntas “¿Quién?” y “¿Qué?” (“Mi” y “Ma” en hebreo) que generan las aguas (Ma-im, “agua” en hebreo) ofrecen una solución de material muy atractiva. El arca está destinada a entrar en un estado de unidad, adhiriéndose a la misma meta. Así, la persona será capaz de avanzar.

(91910)
De la 1° parte de la lección diaria de Cabalá del 10/31/12, Escritos de Rabash

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