El Creador se revela dentro de la unidad

El próximo nivel después del amor de amigos, es ama a los otros como te amas a ti mismo. Nos conectamos no sólo con el punto en el corazón sino también con todos los otros valores que se complementan uno a otro como un coro en armonía. Y entonces yo comienzo a amar todos los atributos de todos los amigos porque me complementan y yo los complemento, formando un todo completo.

A través del punto en el corazón no somos capaces de conectarnos para llegar a la equivalencia de forma con el Creador. Llegamos a la equivalencia de forma con Él cuando todos nuestros atributos se conecten completamente, se complementen uno con otro. Por lo tanto, ama al otro como a ti mismo es el nivel en el cual la unidad, es decir, el Creador se revela en el hombre.

De aquí queda claro cuán importantes son mis amigos para mí. Su importancia es que sin ellos no soy capaz de llegar a nada. Somos todos partes de una creación y nos quebramos y nos sentimos divididos. Cada uno es un egoísta, se siente sólo a sí mismo, y siente a los otros sólo en la medida que, de acuerdo a sus conceptos, pueden ayudarlo o molestarlo. Esto significa que los amigos son sólo importantes en el trabajo mutuo, y es sólo cuando me anulo constantemente frente a ellos que soy capaz de conectarme con ellos. Esta es la importancia del grupo.

El alcance de la meta depende de nuestro anhelo constante desde el punto egoísta inicial de cada persona, del punto en el corazón, a través del grupo, a través de la conexión con la revelación del  Creador dentro de este. Esto significa la cualidad del Uno, Único, y Unificado.

El “Creador” es específicamente un atributo y no algo que existe en persona. No podemos sentir nada en la separación. Sentimos la manifestación sólo en la materia. Por lo tanto, cuando hablamos de una cierta fuerza, queremos decir dónde y cómo se expresa.

En correspondencia, cuando hablamos del Creador, queremos decir el atributo de unidad, unicidad, amor, otorgamiento, el atributo de abundancia, la plenitud que se revela en nosotros. De otra manera no podemos hablar de Él ya que no sabemos cómo puede esto suceder de forma externa a nosotros.

Entonces el grupo debe llegar a un estado en el cual demuestre el atributo del Creador.

De aquí aparecen muchas conclusiones diferentes: “¿Cómo hacer un amigo?” ¿Cómo me relaciono con él: como si fuera más grande o más pequeño que yo? ¿Cómo con un estudiante o como con un Rav?

Resulta que todas las respuestas son correctas: también es un igual, también un estudiante, y también como un Rav. A primera vista, ¡¿cómo puede él ser igual a mí, si todos nosotros tenemos naturalezas completamente diferentes?! Él puede ser igual a mí sólo en una cosa: yo no soy capaz de alcanzar al Creador sin él y él tampoco puede sin mí. Parece que desde el principio somos socios en la adversidad.

Y más adelante  comenzamos a operar de la siguiente manera: Cada uno de nosotros necesita estar por encima de su amigo con el fin de ayudarlo, y estar por debajo del amigo con el fin de saber cómo recibir inspiración de lo que él tiene, recibir de él el reconocimiento de la importancia de la meta, y anhelar la unidad. Este anhelo hace falta en cada uno de nosotros y siempre hará falta.  Sólo es posible recibirlo de otros.

Así trabajo con los amigos: Él es más grande que yo, él es más pequeño que yo, él es igual a mí. Y entonces la conexión realmente tiene lugar. El punto principal de este trabajo es llamado, “Hazte un Rav y cómprate un amigo”.
(92451)
De la Convención en Georgia del 6 de Noviembre del 2012, Lección 2

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